Fotografía tradicional y personal

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Historia de la Fotografía Valenciana

by Domingo A. Siliceo

El verano es un tiempo excelente para poner en marcha proyectos o cosas imposibles de hacer en cualquier otro momento del año. Es la única oportunidad que tenemos de poder dedicar ese tiempo de cosas imposibles a uno mismo —relajarse, hacer deporte, relacionarse, leer…— o dedicarlo a los demás. Personalmente, yo prefiero disfrutar de la compañia de mis hijos y desarrollar actividades encaminadas a su crecimiento personal y a intensificar y fortalecer la relación entre ellos y yo; por ejemplo, ir a la biblioteca del pueblo. 1, 2, 3… responda otra vez.

Muchas mañanas las dos mayores, y a veces el pequeñajo también, y yo nos vamos durante unas dos horas a la biblioteca pública Fernando de Loaces en Orihuela, dependiente de la Consellería de Cultura de la Generalitat Valenciana, situada en el Palacio de los Condes de Pinohermoso. La mayor está leyendo «Emma», de Jane Austin, mientras que la mediana se dedica a los libros de flores o los de animales; yo rebusco entre los de geografía o los de fotografía alguno diferente a lo que pueda tener en casa o, que en general por algún motivo, sea más inaccesible. En una de estas poco peligrosas excursiones entre estanterías me encontré con un libro grande, de tapas de piel oscuras y sin nada más que una mínima leyenda grabada en plata en lo alto de su portada: «Historia de la Fotografía Valenciana».

     Ficha del libro
     Título: Historia de la Fotografía Valenciana
Autor/es: José Huguet Chanzá
Editorial:     Levante — El Mercantil Valenciano
Año: 1990
Páginas: 324
ISBN: 84-87502-09-1

¿Cómo conseguirlo? como libro de segunda mano se puede encontrar en Iberlibro y también alguno en Todocoleccion.net, pero, curiosamente, estos usados son bastante más caros que comprándolo directamente en la propia editorial en la que hoy, 8 de Agosto de 2012, aún quedan ejemplares por 12€. Se puede contactar con la editorial a través de la dirección de correo electrónico levante.atencionalcliente@epi.es.

Se paga mediante transferencia bancaria y en pocos días está en casa a través de mensajería. La atención al cliente es rápida y eficaz.

Esta interesantísima obra —no dudo en calificarla así— patrocinada por Agfa, no fue editada originalmente allá por 1990 como libro en sí, sino como 16 fascículos coleccionables que ahora se pueden comprar ya encuadernados como uno solo.

El índice del libro detalla la siguiente disposición

  1. La prehistoria de la fotografía
  2. La época del daguerrotipo
  3. La fotografía sobre papel
  4. El auge de la fotografía en papel en Europa
  5. El progreso de la fotografía
  6. La expansión de la fotografía en la Comunidad Valenciana
  7. La popularización de la fotografía (1890-1910)
  8. Fotografía y comunicación de masas
  9. Un período creativo: 1910-1939
  10. La fotografía valenciana en la postguerra
  11. Los uultimos retratistas
  12. El pictorialismo
  13. La fotografía de prensa
  14. Los fotógrafos profesionales
  15. La fotografía como modo de expresión
  16. Fondo documental

José Huguet es autor completo de los ocho primeros temas, pero, a partir del noveno, otros historiadores de fotografía como José Aleixandre Porcar —autor también de «La Comunidad Valenciana en blanco y negro», de la editorial Espasa o «La fotografía en la pintura de los Benlliure», publicado por la Institució Alfons el Magnànim, de Valencia—, José Ramón Cancer —con una muy extensa bibliografía publicada por la Generalitat Valenciana y dedicada al estudio de la fotografía en la Comunidad Valenciana en aspectos tan concretos como el pictorialismo o el bodegón industrial—, José Merita —responsable de la página semanal de fotografía en el periódico valenciano El Levante desde Febrero de 1986 hasta Abril de 1989— o Juan Vergara —que llevaba una «sección regular» sobre fotografía desde Noviembre de 1985 en la revista Turia— ayudan creando parte de los otros 8 temas.

En cada una de sus 304 páginas hay numerosas fotografías y reproducciones, muchas en blanco y negro, algunas en color, representando técnicas tan distintas y distantes como el daguerrotipo o la holografía. Hay retratos, fotomontajes, collages, fotoperiodismo y, como no podía ser de otra manera en Valencia, algún fragmento cerámico.

Pero si alguna sección me ha cautivado es la dedicada en exclusiva a Agustín Centelles bajo el nombre «Agustín Centelles y su huida a Francia». En ella, además de la historia personal de este enorme fotógrafo, hay unas fotografías espeluznantes y sobrecogedoras que han de mirarse con detalle, cariño e intención de aprender de ellas.

Otra parte muy interesante del libro es el «Fondo Documental», a partir de la página 305, y en donde podemos acceder a una lista de fotógrafos valencianos y de otras poblaciones de la Comunidad no mencionados en el texto y hasta 1936, una lista de fuentes documentales organizada por capítulos, una bibliografía también organizada por capítulos, un índice onomástico en el que podemos leer todos los fotógrafos nacionales y extranjeros mencionados en el libro, una relación de fotografías y autores, una lista de archivos fotográficos utilizados y, por último, una muy breve cronología de la historia de la fotografía en la Comunidad Valenciana.

Este abundante «Fondo Documental» da muchas pistas de por dónde seguir buscando si alguien está interesado en conocer más.

En resumidas cuentas, éste es un libro muy bonito, delicioso de hojear, curioso de leer y estremecedor a veces de observar. Es un libro que debería tener cualquier Fotógrafo valenciano —he escrito «Fotógrafo» con «F» mayúscula— en particular y español en general para aprender de todos aquellos, que son muchos, y que antes que nosotros se preocuparon de desarrollar una actividad fantástica e imprescindible para entender la sociedad en la que vivimos.

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Papel Salado (3ª parte)

by Domingo A. Siliceo

exponiendo el papel al sol

exposición de papel al sol, con el fin de comprobar
cómo funciona un nuevo papel>

 

Sandy King, en la página 41 de su libro «The book of Carbon and Carbro», autoeditado y vendido por él mismo a través de internet, afirma que «las impresiones de buena calidad basadas en carbón pueden realizarse a partir de negativos con una gran variedad de densidades. Los mejores negativos salen de la cámara, expuestos y revelados para maximizar la gran escala inherente al proceso. Estos negativos […] aparecen ligeramente sobreexpuestos y sobrerrevelados».

Sandy King recomienda un índice de exposición de la mitad de lo recomendado por el fabricante de la película y revelados para un índice de densidad de 1.60, con un Dmin de 0.30 y un Dmax de 1.90. Aquellos negativos que se imprimen correctamente con un papel grado 0 ó grado 1 deben imprimirse correctamente al carbón.

Bueno, pues esto se puede aplicar también al Papel Salado.

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Gracias por leer.

Papel Salado (2ª parte)

by Domingo A. Siliceo

Hace un par de días por la tarde volví a preparar Papel Salado con la intención de
imprimirlo a la mañana siguiente. Por si interesa a
alguien, os comento qué he hecho y cómo me ha ido.

Para empezar, os presento mi brocha «Hake» de pelo de cabra y bambú.

Brocha Hake

Llegó tarde para la sesión, pero deberaa lucirse en la siguiente. Se supone que ésta ha de ir mucho mejor que la otra brocha que tenía hasta ahora, una sencilla Pelikan para acuarela.

Respecto la vez anterior he cambiado varias cosas:

  • la solución de sal en agua destilada es ahora del 2%; la vez anterior fue del 3%
  • para aplicar la capa de agua salada sobre el papel Guarro he utilizado papel absorbente a modo de pincel, repartiendo a mano con cuidado sobre el papel; la vez anterior dejaba caer la hoja de papel Guarro sobre el agua salada y retiraba la hoja cuando el papel empezaba a curvarse
  • el secado del papel Guarro lo he hecho sobre una superficie plana; la vez anterior usé el secador de copias para papel baritado. La razón es que pensé que la ausencia de baño a modo de manchas en algunas zonas de la hoja podía ser debida a que la capa de agua salada podía escurrirse hacia alguno de los lados si el papel secaba en posición vertical
  • la capa de nitrato de plata la he aplicado con más generosidad y con mucho más cuidado que la vez anterior. Sólo una capa; si salía mal ya daría una segunda

Además, me he encontrado con que, al dejar secar la capa de nitrato de plata durante la noche, el papel se ha velado muy ligeramente. ¿Por qué ha podido suceder? la única hipótesis que se me ocurre es que el papel ya sensibilizado, ocho horas con la luz roja de seguridad sin dar directamente sobre el papel, puede empezar a reaccionar. La vez anterior esto no me pasó.

También me he encontrado con otro fallo. Cuando preparé la
solución de nitrato de plata para la vez anterior, leyendo las
fórmulas por internet, mezclé 50 mililitros de agua destilada con
12 gramos de nitrato de plata y 50 mililitros de agua destilada con 6 gramos de
ácido cítrico; luego lo mezclé todo y lo guardé en
una botellita ámbar. Pues eso está mal hecho. Ahora me encuentro
con un precipitado dentro de la botella en la que guardo el nitrato de plata
disuelto. La razón de ese precipitado está en las fórmulas
que leí, pero que leí mal: sí se diluye en agua destilada
el nitrato de plata y sí se diluye en agua destilada el
ácido cítrico, pero ambas diluciones se han de mezclar sólo justo antes de aplicar
la capa de sensibilización y sólo en la cantidad necesaria que se
vaya a utilizar. El nitrato de plata disuelto no se ha de mezclar con el
ácido cítrico disuelto si se va a dejar esta mezcla almacenada
.

Pero como estoy aprendiendo, pienso que no tengo nada que perder en probar la mezcla con precipitado y tiro pa’lante.

A la mañana siguiente me puse a imprimir. La teoría dice que para
imprimir procesos tradicionales por contacto, los negativos deben estar
sobreexpuestos un par de pasos y lo más contrastados posible. Como yo no
tengo negativos así en 4×5 pulgadas, he pensado en utilizar unos
negativos de formato medio que sí son así: unos que expuse con la
Isolette hace un par de años con película Rollei ATP 1.1 —PDF, en inglés— y
revelé con Rollei RLS —1+4, 25°C, 13 min. 30 seg.—.
Como se trata de probar, pues imprimo negativos de 6×6 de dos en dos.

Este es el primer resultado

Primer resultado

La capa de sensibilizante bien, homogénea, sin los problemas que tuve la
primer a vez antes de aplicar la segunda capa. Se nota el negativo que no
está expuesto y eso queda feo. El día estaba muy nublado a
esa hora y me he quedado corto con el tiempo de ¡45 minutos!

He buscado otros negativos más contrastados y he vuelto a probar. Este es el resultado

Segundo resultado

Esta vez mejor. Estéticamente queda bien y le he dado exposición de 70
minutos porque seguiia nublado de narices, pero me he vuelto a quedar corto.

Entonces he pensado que un collage de negativos podría estar curioso
de ver. He elegido tres negativos sobreexpuestos quizás dos pasos y he
preparado la hoja con cariño. Entonces algo se ha aliado a mi favor, ha
salido el sol y este es el resultado

Tercer resultado

Con sol directo, han sido 17 minutos; a ojo he decidido cortar la
exposición, y creo que esta vez sí he acertado. La copia la veo
muy bonita en el papel.

Conclusiones. Los problemas de manchas que tuve la primera vez lo he superado y he conseguido aplicar una sola capa homogénea de sensibilizante y que con ella fuera suficiente. En la tercera exposición, escogiendo negativos adecuados y dando una buena y controlada exposición al sol, he obtenido resultados predecibles.

¿Y ahora? Ahora he de conseguir buenos negativos con la peliicula Fomapan 100 que tengo; usando un filtro amarillo o naranja para el contraste y sobreexponiendo dos pasos voy a ver si lo consigo.

También he comprado papel Herschel de 200 grs/m2 para platinotipias.

Por último, gracias a Raúl —raulmk3—, tengo baño de oro para aplicar a mi Papel Salado.

¡Ah! y lo mejor de todo: tengo ideas.

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