Fotografía tradicional y personal

Etiqueta: negra

Publicidad de época

by Domingo A. Siliceo

Hola a todas y todos.

He recuperado un par de hojas de publicidad de los años 60 —sin más datos— publicados en la por entonces muy famosa revista «Selecciones del Reader’s Digest».

La revista «Selecciones», que es como popularmente se conocía el magacín, fue fundada a principio de los años 20 en Estados Unidos —aunque su primer número mensual sucedió a finales de 1941— y llegó a España en la década de los 50. Su ideología era de corte conservador y cristiano. La revista sigue activa.

Me llamó la atención, en el anuncio de Valca, la relación de puntos de venta porque creo que a alguien le puede traer algún recuerdo de la tienda en cuestión y porque podría estar bien saber cuántos de ellos siguen en pie. En el reclamo, Valca se proclama distribuidor exlusivo de Ilford.

En el anuncio de Negra, lo que me llamó la atención fueron los precios de la película, alguna terminología utilizada y el saber que Negra comercializaba tantos formatos diferentes. No está, sin embargo, el formato de carrete que utilicé yo para hacer las pruebas que luego publiqué en esta entrada; si pensamos que los carretes que yo tengo —y que Negra debía publicitar más o menos como «Cargas de 20 poses (cámara oscura)» al ser película sin chasis— caducaron en 1976 y en esta hoja aún no hay referencia al formato, cuadra que la fecha de publicación debe ser anterior a 1970.

No hay mucho más que decir, así que os dejo con las hojas de publicidad. Espero os resulten interesantes.

Imagen externa

 

Imagen externa

Gracias por leer.

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Sunny 16

by Domingo A. Siliceo

Hoy día parece muy normal no pensar en medir la luz necesaria para exponer bien una imagen; obviar lo más básico puede parecer una temeridad o un lujo,según se mire, pero por suerte o por desgracia es algo real y muy común. Las cámaras actuales poseen métodos automáticos muy sofisticados para medir suficientemente bien la luz en casi cualquier situación y, además, los sensores electrónicos que incorporan han mejorado muchísimo y las aplicaciones —internas o externas— que trabajan sobre la información transmitida por los fotocaptores son capaces de extraer detalle en casi cualquier situación. Pero hace veinte, cien, ciento setenta y cinco años no era así.

La exposición es el resultado de una ecuación en la que intervienen tres variables: sensibilidad de la emulsión, apertura de diafragma y velocidad de obturación. Los fotómetros modernos nos ofrecen resultados únicos leyendo la luz y relacionando los tres factores.

Y la luz es la misma hoy que entonces. ¿Cómo rayos se las apañaban hace ciento setenta y cinco años para establecer los tres valores?

Muy breve repaso a la historia de las técnicas para medir la luz

Antes de la adopción del fotómetro como herramienta básica del fotógrafo para medir la luz, hubieron otros métodos que permitían saber, de mejor o peor manera, cómo exponer la emulsión fotográfica. A continuación comento muy por encima algunos de ellos, quizás los más conocidos, aunque hay bastantes más que quedan fuera de este punto y de mis limitados conocimientos y que pueden ser encontrados fácilmente siguiendo los enlaces que hay a lo largo del texto.

El fotografómetro, creado en 1848 por Antoine François Jean Claude, fotógrafo nacido en Francia y acólito de Louis Daguerre, que desarrolló su obra en el Londres victoriano de mediados del siglo XIX. Publicado en Marzo de 1849 en el London Art-Journal, Claude describía su invento como un método para calcular el tiempo que una placa metálica preparada para un daguerrotipo debe estar expuesta a la luz del sol con tal de conseguir la exposición correcta. El fotografómetro era un ingenio completamente mecánico —una máquina— y su modo de trabajo prácticamente igual al que usamos hoy en día de obtener tiras de prueba bajo la ampliadora, solo que usando placas de metal en vez de papel.

fotografómetro

Fotografómetro, de 1848. Fuente: Grande Arte

El actinómetro, una invención de 1879 y que parece una evolución de bolsillo de la máquina de Claude, ya que en un tamaño mucho más pequeño que aquella máquina, servía para realizar una pequeña exposición en un trozo pequeño de material sensible y, con el resultado de las densidades medias obtenidas en esa exposición comparadas con un conjunto de resultados previstos de antemano, permitían calcular el tiempo.

El actinógrafo, creado en 1888 —hoy en día se utiliza en meteorología un tipo de actinógrafo evolucionado, el piranómetro, para medir la radiación solar— ofrecía resultados basándose en la radiación electromagnética de la luz y es una evolución del heliógrafo de 1839.

actinógrafo

Actinógrafo de 1888. Fuente: Wikipedia

  

Paralelamente a estos inventos pero siguiendo otra línea evolutiva y a raíz del descubrimiento en 1791 relativo a la electricidad de Luigi Galvani, durante el siglo XIX se desarrolla el galvanómetro el cuál, gracias a Edward Weston, es asociado a la capacidad de la luz en generar electricidad. Esta evolución, junto a la idea de utilizar células de Selenio, lleva a la creación del primer fotómetro en 1931: el «Rhamstine Electrophot».

Rhamstine Electrophot

La primera cámara que incorporó la posibilidad de exposición automática ayudada por un fotómetro de selenio fue la Super Kodak Six-20 en 1938, o «la cámara con el ojo electrónico» tal y como la anunciaba Kodak en aquella época o «the boomerang», que es como la apodaban sarcásticamente en el servicio técnico del fabricante por la alta tasa de vuelta al servicio técnico. Esa misma Kodak Super Six-20, una cámara de fuelle con aire modernista, incorporaba telémetro acoplado.



Fuente: Camera-Wiki.org

Hay que diferenciar dos épocas antes de que aparecieran los fotómetros integrados en las cámaras de consumo: aquella primera época en que cada fotógrafo se fabricaba su propia emulsión y una segunda época con emulsiones más estándarizadas y fabricadas por marcas comerciales. En la primera, el gran problema era determinar la sensibilidad de cada placa, que se medía una a una, y el tiempo de exposición era, claro, una consecuencia directa. En la segunda, la sensibilidad tiende a ser la misma, por lo que se elimina ese factor de la ecuación y los esfuerzos se centran en saber el tiempo que una placa debe estar respirando la luz.

Evolucionando por otro camino, con la idea de asegurar la sensibilidad de la emulsión para eliminar también este factor de la ecuación, andaba la primera película comercial. En 1884 George Eastman patentó la película fotográfica —o «photographic film»— y en 1907 los hermanos Lumière produjeron «Autochrome Lumière», la primera emulsión fotográfica comercial —emulsión porque no era película como la de G. Eastman sino unas placas de cristal cubiertas con una fina capa de partículas—; curiosamente, antes se comercializó emulsión en color que en blanco y negro.

Y todo esto, ¿dónde nos lleva?

Desde aquel lejano 1931 hasta hoy en día los fotómetros y las técnicas de medición han evolucionado mucho. Ahora podemos medir con nuestra cámara en puntual, en matricial o en ponderado, también hay fotómetros de mano con medición puntual y fotómetros de mano con medición ponderada, podemos medir la luz incidente o la luz reflejada. En cuanto la sensibilidad de la película, hemos pasado por varios estándar y concluido en otro —el ISO— adoptado en todo el mundo… y nos encontramos en el punto que comentaba en el primer párrafo: nos lo han puesto todo tan fácil, que hoy día parece muy normal no pensar en medir la luz necesaria para exponer bien una imagen.

Pero, ¿qué ocurre si un día salimos a fotografiar y, al llegar a nuestra primera foto e ir a medir la luz, nos encontramos con que nos hemos dejado el fotómetro en casa?

Ya en pleno siglo XXI, sin innovaciones en ninguno de los campos que afectan a las imágenes fotográficas desde hace muchos años, sin inventores ni sus locos cacharros, con todo medido, calculado y estandarizado, podemos poner una pizca de sal usando la regla «Sunny 16»

La regla «Sunny 16» es tan sencilla como efectiva y dice así: en un día limpio y soleado, a la apertura de diafragma f/16 le corresponde una velocidad de obturación igual que el ISO de la película que estamos exponiendo.

No hay más. Si tenemos cargado un carrete con ISO igual a 100, cerraremos el diafragma a f/16 y dispararemos a 1/100 de segundo. Si el carrete tiene un ISO de 400, cerraremos el diafragma a f/16 y dispararemos a 1/400 de segundo. A medida que vaya cayendo la luz vamos compensando: podemos abrir diafragma manteniendo velocidad o mantener diafragma disminuyendo la velocidad. La latitud de la película se encargará de amortiguar nuestros ligeros errores de apreciación.

Es divertido, te ayuda a conocer la película, la cámara y a confiar en ti: ¿por qué no lo pruebas en tu siguiente carrete? Los resultados van a sorprenderte.

Acertar con el valor de la luz es la base de toda fotografía y debería ser la primera autoobligación de cualquier aficionado serio conocer y experimentar con los valores de la luz. El hecho, el lujo de prescindir de pensar qué luz quiero y permitir a la cámara tomar una decisión así es pernicioso para la salud fotográfica de quien lo practique.

Gracias por leer.