Papel Salado

por Domingo A. Siliceo

Me he liado la manta a la cabeza y apoyado por mi Santa —como siempre; sin ella nada de esto podría ser— me he puesto a imprimir usando la técnica del Papel Salado.

La técnica del Papel Salado es, dicen, la primera de las técnicas de impresión por contacto y la más sencilla, creada allá por 1835. Hay otras, al parecer, igual de sencillas, como la Cianotipia, pero el Papel Salado desde siempre me ha llamado la atención por algún motivo, así que por él he empezado.

A diferencia del método de ampliación del negativo, donde la
luz pasa primero a través de la película, luego es modulada por
un objetivo y, finalmente, agrandada en tamaño
—básicamente— en función de la altura del cabezal de
la ampliadora, la técnica del Papel Salado es una de las
múltiples formas de positivar un negativo mediante contacto. Es decir,
que la impresión final —sobre una hoja de papel, un trozo de tela,
madera, cristal…— se obtiene no sobre un papel de algodón
comercial ya sensibilizado —baritado, por ejemplo— y ampliado en
función de la intención del fotógrafo, sino sobre un
soporte al que nosotros mismos aplicamos una capa de sensibilizante y sobre el
cual, por contacto directo con el negativo, imprimimos una copia final
exactamente del mismo tamaño que el negativo que hemos empleado.

Al ser un ejercicio autodidacta, de artesanía fotogáfica pura y dura, muy estimulante y gratificante, he buscado información en la nube y, la verdad, es fácil encontrar abundantes referencias a fórmulas —bastantes— y métodos —más bien pocos pero muy sencillos—. En el punto de «Enlaces» se pueden ver algunas de estas fuentes de referencia.

¿Por qué Papel Salado? Es una especie de meta en mi camino
personal. Para mí, es absolutamente evidente que el fin de la
fotografía es ser impresa para estar expuesta y ser mirada y disfrutar contemplándola, aunque sea a los ojos míos y de la
gente que me rodea cada día, la gente que más me
importa, y a la que quiero dejarles en papel un trocito de mí hecho fotografía. El Papel Salado es una vuelta de turca más hacia una
fotografía más mía, en la que yo cada vez importo
más y yo soy una parte muy importante del resultado final. Yo, yo, yo,
yo… sí: el Papel Salado es un acto egoísta.

De momento, no importa la calidad final; lo que importa hoy es que yo sea capaz de dominar suficientemente la gran cantidad de variables para conseguir el resultado buscado.

Vamos al lío.

El proceso: preparación

Hay dos únicas fases muy claras en la preparación:

  1. la aplicación del baño de sal
  2. la sensibilización del papel

La elección del papel es básica. Puede que, parar empezar a probar y jugar, un sencillo papel de acuarela comprado en la papelería sea suficiente, pero si se pretende llegar a cotas más altas hay que buscar un papel adecuado.

He probado dos papeles hasta ahora, ambos de acuarela: un papel Guarro de 250 grs/m2 y un papel Clairefontaine de 160 grs/m2. Ninguno de los dos parece ser muy adecuado para este trabajo. Mi próximo objetivo es un papel pensado para platinotipias.

Baño de sal

Preparamos el baño de sal con los siguientes compuestos y proporciones: agua destilada y sal de mesa, usando una proporción de sal del 3% cada 100ml de agua destilada. Otras proporciones dan como resultado otros colores en la imagen final, pero parece ser que la regla a seguir es usar la cuarta parte de sal que de nitrato de plata.

En esta fase el papel aún no es sensible, así que el ejercicio de aplicar una capa de agua salada al papel se puede hacer tranquilamente a plena luz del día.

Yo soy partidario de aplicar el baño de sal con un pincel. Es suficiente con que nos aseguremos que esa primera capa cubre toda la hoja. El papel se curvará, pero cuando se seque volverá con casi toda seguridad a su forma plana original.

Una vez seco, ya tenemos el papel preparado para el baño de sensibilización.

Sensibilización del papel

Sensibilizar el papel significa aplicar una capa —una o las que cada uno considere necesarias— de nitrato de plata disuelto en agua destilada sobre la hoja que hemos bañado en sal previamente con el fin de que esta hoja reaccione a la luz —es una forma muy sencilla de explicarlo, ya que realmente el papel no reacciona de ninguna manera a la luz y es sólo el soporte para la capa de sensibilizante—.

Así, el negativo que pongamos sobre esta hoja actuará a modo de filtro produciendo en la capa sensible variaciones distintas de tonalidad.

Ahora el papel ya es sensible a la luz, por lo que hemos de tenerlo almacenado a oscuras. Si este almacenamiento se prolonga más de 48 horas, lo normal es que empiece a aparecer una capa turbia —fog, en inglés— sobre el papel.

El proceso: exposición y finalización

La exposición que he hecho por la mañana, ha sido al sol directo —muy abundante
en la zona del sureste español prácticamente siempre— y
durante seis minutos. He usado dos planchas de cristal transparente, con el
papel y el negativo —emulsión en contacto con el lado
sensibilizado del papel— cogido entre ellas. Los seis minutos se me
antojan suficientes. Ya por la tarde, sin sol directo, he tenido que alargar el tiempo de exposición notablemente hasta unos 20 minutos. La ventaja que tiene la exposición de esta manera,a la vista, es que en todo momento se ve cómo evoluciona la plata y uno mismo puede decidir cuando cortar, aunque en mi opinión hay que tener paciencia y dejar que el negativo impresione generosamente el papel.

Es muy importante, a la hora de aplicar el nitrato de plata hacerlo de
manera uniforme para que la imagen se revele en toda su extensión
—aunque pueda ser de gusto personal que la imagen final muestre las
trazas del pincel con que se aplicó el sensibilizador y hayan
imperfecciones—. Ello se consigue conociendo el pincel con que
extendemos el nitrato de plata por encima de la hoja y el propio papel, ya que
unos papeles se dejan extender con más facilidad que otros —de hecho, cada papel es un mundo—.
Además, he extendido la capa de nitrato de plata con un pincel por
líneas del mismo grosor que el propio pincel y en zig-zag, primero de
izquierda a derecha y luego de arriba abajo, he girado el papel 180 grados y he
vuelto a aplicar el nitrato en zig-zag de izquierda a derecha y de arriba
abajo con la intención de asegurarne que toda la hojita de papel estaba bañada por una capa de nitrato de plata.

Si el nitrato no se aplica bien, conseguiremos un efecto como este

¿Véis cómo se nota claramente el ancho del pincel? Es evidente que empecé aplicando la capa sensible en la esquina superior derecha y que al llegar a la esquina inferior izquierda el pincel ya no aplicaba baño sensibilizante. El que diera una segunda pasada en horizontal no ha ayudado mucho, ¿verdad?

He comprado otro pincel, uno que llaman «Hake», hecho de pelo de cabra y que se utiliza en Oriente para, entre otras cosas, el dibujo de caracteres Kanji. Espero que este nuevo pincel vaya mucho mejor que el que tengo ahora y distribuya mejor el sensibilizante.

Y como he comentado antes, también estoy buscando otro papel más adecuado para estos procesos fotográficos. Voy a ver cómo consigo papel para platinotipias.

Costes

Compré 25 gramos de nitrato de plata —AgNO3— para
empezar; según el distribuidor, menos cantidad no era posible. Viendo
los rendimientos que detallo más adelante, tampoco es necesario
más. A precios de 20 de Julio de 2012, 25 gramos de plata, contando los
gastos de envío, cuestan 42,00 euros, 200 ml. de agua destilada cuestan
0,08 euros y voy a despreciar el coste de la sal de mesa y del ácido
cítrico por insignificantes.

El papel Guarro de 320 grs/m2 para acuarela cuesta 0,55 céntimos la hoja de 200x250mm en la papelería que tengo cerca de casa. De una lámina de 200x250mm obtengo cuatro hojitas adecuadas, cada una de ellas, para imprimir un negativo de 102x127mm; es decir, que cada hojita de papel sale por 0,14 euros. No es el mejor papel para esto, pero es suficiente para empezar; de él no hay que esperar resultados espectaculares.

Si tenemos en cuenta que para preparar 8 hojas de 100x125mm he empleado cuatro mililitros de preparado de nitrato de plata, calculamos un coste por hoja de la siguiente manera

coste unitario
nitrato de plata 0,10 €
agua destilada 0,08 €
papel 0,14 €
———– 
total por hojita de 100x150mm     0,32 €

En el coste del agua destilada he incluido el agua utilizada para la
preparación de la solución de nitrato de plata junto al
ácido cítrico y el agua utilizada para disolver la sal en la
primera fase de preparación del papel.

O, dicho de otra manera y sólo como referencia, podemos
extrapolar que un milímetro cuadrado de papel salado cuesta 0,000018
euros. Así, con este precio en mente, el material necesario para
imprimir en Papel Salado una placa de 8×10 pulgadas costaría sobre 0,90
euros.

Resultados

Y, para terminar, os dejo los primeros resultados presentables. Espero que, de alguna manera, os resulten interesantes.

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Enlaces externos

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