Fotografía tradicional y personal

Mi primer once mil

Hola a todas y todos.

Hoy, día 19 de Marzo, San José para más señas —Día del Padre por estas latitudes—, festivo en varias localidades y en algunas Comunidades Autónomas —aquí también—, cuando me he conectado a internet a primera hora de la mañana he descubierto, casi por casualidad, que acababa de recibir la visita once mil en mi blog —sí: diez mil fue un número mucho más redondo, pero el día que eso sucedió debía andar yo un poco despistado—.

Son casi tres años intentando crear un espacio, casi mil días, y aunque la primera entrada ocurrió el 9 de Junio de 2010, dedicada a mi queridísima Agfa Isolette, no fue hasta el verano de 2012 cuando me mudé completamente desde Blogspot y empecé a intentar publicar, con una pizca de irregular frecuencia, aquellas entradas sobre el revelador D-76, sobre un lote de película Negra Pan NP21 o sobre algunas otras cosas que ahora leo con inquieta nostalgia. Casi tres años, a razón de poco más de once lectores diarios: algo menos que la página principal de Google, mucho más que nada.

captura de pantalla

 

Viendo las estadísticas de hoy, la probabilidad mayor es que ese usuario once mil haya llegado al blog desde México buscando información sobre el método del Papel Salado, pero también puede haberse conectado desde Andorra, Argentina o España en busca de… en busca de… igual incluso llegó a mi blog por error. Por desgracia para ella o para él, sea de donde sea y alunizase aquí por el motivo que alunizase, no tengo ningún collar de flores con el que agasajarle ni ningún diploma acreditativo con el que premiarle ni ningún descuento agresivo en el supermercado con el que obsequiarle. Mala suerte: ¡otra vez será!

Gracias por estar ahí y por seguir llegando.

Kodak Vision2 250D + D-23 -> 50 ISO (blanco y negro)

Hola a todas y todos de nuevo.

Tengo en la parte alta de mi nevera una bobina con 122 metros —bueno, ya alguno menos— de película Kodak Vision2 250D (PDF, en inglés) caducada hace algún buen año que otro. Mi idea primera cuando la compré fue probar a conseguir esos maravillosos y delicados colores que esta película llega a dar si se procesa como C-41, pero el paso del tiempo, el precio de los químicos para procesar negativo color y alguna mala experiencia con la durabilidad de esos químicos, han hecho que yo desista de aquella idea original y que la bobina quede olvidada en algún rincón del frigorífico y de mi pensamiento.

De hace poco tiempo a esta parte también ha sucedido que mi niña pequeñaja me ha pedido una cámara de carrete para salir a hacer fotos conmigo; claro, la cámara para ella ha de ser de 35mm. Pero resulta que yo quería, definitivamente ya y para siempre, deshacerme de la poca película en paso universal que me quedaba almacenada en el congelador. Con la colaboración voluntaria de una Werlisa Color —cuyo gran visor dispara al aire con el mismo desparpajo con el que muestra espectacularmente la realidad acotada gracias a la corrección dióptrica que incorpora— recuperada del trastero funcionando perfectamente y de la que mi niña se ha encaprichado, como me he quedado sin carretes normales, voy a montar algunos chasis recargables con la Vision2 para que ella y yo podamos salir en fin de semana a hacer unas cuantas fotos y a que ella me conceda el inmenso honor de explicarle los fundamentos básicos de una cámara de fotografiar sin automatismos.

werlisa certex 1963

 

Los datos técnicos de las tomas que os presento un poquito más abajo, por si os interesan, son: película Kodak Vision2 250D —luz de día, como indica la «D» tras el «250» (en caso contrario sería una «T» para designar «Tungsteno»)— expuesta como ISO 50 y procesada con D-23 (dil. 1+1) durante 11 minutos a 21°. La cámara con la que hice las fotos, la Minolta Hi-Matic 9.

La famosa y puñetera remjet que incorporan estas películas pensadas para cine no da ningún problema relacionado con el tratamiento en blanco y negro, pues da la impresión que el revelador —un revelador muy sencillo de sólo dos componentes: metol y sulfito de sodio— la disuelve, eliminándose muy probablemente casi por completo con dos o tres aclarados. Los restos que puedan haber, se pueden limpiar al final del procesado mediante un trapo de algodón suave empapado con unas gotitas de cristasol y frotando con él la tira de negativos por el lado contrario a la gelatina una vez estemos bien seguros está seca —no, no os asustéis: la remjet está en la cara opuesta de la emulsión, por lo que al frotar con limpiacristales en ningún momento estoy atacando a la gelatina—; el color anaranjado de la base no supone obstáculo alguno al digitalizar los negativos, por lo que no hay que obsesionarse.

Uno de los grandes temas fotográficos que me atraen, me motivan y me apasionan es el de la playa deshabitada, vacía y en completo silencio. Esta situación excepcional se da casi únicamente en invierno, momento en el que los días, igualmente, acompañan aquella desacostumbrada circunstancia brillando con una luz sencillamente única y especial.

Bajar a la playa fuera de cualquier temporada me permite disfrutar de la mar como a mí me gusta: sin agobios, sin gente maleducada, sin extranjeros del centro de la península con extrañas costumbres, sin papeleras que rebosan, sin sillas ni mesas ni olor a comida hecha el día anterior, sin gritos… Hay pocas cosas más confortables en este mundo absurdo que el inmenso silencio de la playa a la luz del sol en Febrero.

Espero os gusten los resultados.

campoamor vision2 byn b&w

 

campoamor vision2 byn b&w

 

campoamor vision2 byn b&w

 

campoamor vision2 byn b&w

 

campoamor vision2 byn b&w

 

Mientras paseaba haciendo las fotos que habéis visto —y alguna más que no debería haber tomado: cosas de llevar demasiada película en la cámara—, me encontré trabajando, caballete armado y fijado sobre un llano rocoso accesible sólo gracias a la mar en calma, a Vicent Penya-Roja, un pintor castellonense que vive desde hace poco por estas tierras, junto la costa, al sur de la provincia de Alicante.

Con su conformidad me acerqué y estuvimos charlando un rato mientras él terminaba un «apunte» al óleo sobre una tablilla que debía medir poco más de veinte o veinticinco centímetros de ancho por unos cinco centímetros de alto. Con el sol que empezaba a estar alto y a calentar demasiado para sus colorantes disueltos en aceite secante, mientras charlábamos ligeramente de esto y de aquello relacionado con la pintura y la comercialización de ésta a través de galerías, le pedí permiso para hacerle una foto: esta que os muestro a continuación.

pintor Vicent Penyaroja

 

Gracias por mirar y leer.

Rollei Retro 80s + Rollei RLS -> 25 ISO

Hmmmmmm… ¿qué hay de nuevo, viejos?

No sé si habéis leído mi entrada anterior, esa que versaba a través de unas diapositivas sobre el apeadero provisional que Renfe había construído mientras duraban las obras de la estación subterránea nueva y de la trinchera para el encauzamiento de la vía del tren a su paso por Orihuela.

Bien, pues como resulta que ese apeadero estaba programado ser fabricado mucho antes de su entrada en servicio —lógicamente—, en Enero de 2011 me acerqué a aquellos terrenos aún vírgenes con la idea de exponer el que entonces fue mi segundo carrete de película. Se trataba de un Rollei Retro 80 que había comprado poco antes en Macodirect con total desconocimineto de causa; una película descendiente —si no la misma, sólo que reenvasada— de la Agfa Aviphot Pan 80 (PDF, en inglés), película de reconocimiento aéreo de muy alto contraste y base transparente —que, todo sea dicho, me han comentado que se escanea fatal precisamente por tener la base transparente—. De aquella película expuse sobre unos quince carretes de los veinte que compré como lote en su día; los cinco que no expuse los vendí porque me cansé —tan injustificadamente como me encapriché— de la Retro 80.

Poco antes de ir a exponer ese carrete ya me había hecho con una Nikon FM10, una cámara reflex completamente mecánica fabricada por Cosina y que hoy en día aún comercializa Nikon a través de, por ejemplo, B&H Photovideo —la única carrete de Nikon, si no estoy equivocado— a un precio irreal, absurdo, ilógico, desorbitado. Los objetivos que había ido comprando para la FM10 eran los maravillosos y recomendables Nikkor Ai-s 2/24mm y Nikkor Ai-s 2/85mm, objetivos que terminé vendiendo, algo de lo cual estoy tremendamente arrepentido —imagino que por ser los primeros les tomé un muy especial afecto, y el teórico gran valor que todavía hoy en día les otorgo está más en consonancia con el cariño que se mantiene vivo en mi memoria que no con el valor real óptico—.

Volviendo a las fotografías de hoy, este carrete lo procesé con el Rollei RLS, un revelador de grano muy fino y precio muy alto que trabaja a 24°; el Rollei RLS es descendiente directo de un revelador del que hoy en día aún no conocemos su fórmula: el CG-512. Cuesta encontrar información sobre este revelador en internet.

A modo de comparativa muy rápida, un litro de Rodinal está sobre los 20 euros y el de HC-110 sobre los 22 euros contra los 30 euros del RLS, pero es que un litro de Rodinal o de HC-110 pueden utilizarse en diluciones aproximadas de 1+30 —o más— mientras que el RLS ha de utilizarse diluido 1+4. La diferencia de precio por revelado es grande.

Y ya no me enrollo más: estas son las imágenes que os traigo hoy. Todas ellas son ya irreptibles, pues el espacio salvaje que ocupaban ha sido arrasado, transformado y presuntamente civilizado para un apeadero de tren cuya vida útil ha sido de unos dos años y medio. Falta por ver cómo se resuelve ahora el desmontaje de tanto hierro y hormigón y en qué condiciones se devuelve el espacio a los ciudadanos. Espero os gusten las fotos.

apeadero renfe Orihuela

 

apeadero renfe Orihuela

 

apeadero renfe Orihuela

 

apeadero renfe Orihuela

 

Eso es to… eso es to… eso es todo, amigos.

El blog en papel

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