Fotografía tradicional y personal

Rollei Retro 80s + Rollei RLS -> 25 ISO

Hmmmmmm… ¿qué hay de nuevo, viejos?

No sé si habéis leído mi entrada anterior, esa que versaba a través de unas diapositivas sobre el apeadero provisional que Renfe había construído mientras duraban las obras de la estación subterránea nueva y de la trinchera para el encauzamiento de la vía del tren a su paso por Orihuela.

Bien, pues como resulta que ese apeadero estaba programado ser fabricado mucho antes de su entrada en servicio —lógicamente—, en Enero de 2011 me acerqué a aquellos terrenos aún vírgenes con la idea de exponer el que entonces fue mi segundo carrete de película. Se trataba de un Rollei Retro 80 que había comprado poco antes en Macodirect con total desconocimineto de causa; una película descendiente —si no la misma, sólo que reenvasada— de la Agfa Aviphot Pan 80 (PDF, en inglés), película de reconocimiento aéreo de muy alto contraste y base transparente —que, todo sea dicho, me han comentado que se escanea fatal precisamente por tener la base transparente—. De aquella película expuse sobre unos quince carretes de los veinte que compré como lote en su día; los cinco que no expuse los vendí porque me cansé —tan injustificadamente como me encapriché— de la Retro 80.

Poco antes de ir a exponer ese carrete ya me había hecho con una Nikon FM10, una cámara reflex completamente mecánica fabricada por Cosina y que hoy en día aún comercializa Nikon a través de, por ejemplo, B&H Photovideo —la única carrete de Nikon, si no estoy equivocado— a un precio irreal, absurdo, ilógico, desorbitado. Los objetivos que había ido comprando para la FM10 eran los maravillosos y recomendables Nikkor Ai-s 2/24mm y Nikkor Ai-s 2/85mm, objetivos que terminé vendiendo, algo de lo cual estoy tremendamente arrepentido —imagino que por ser los primeros les tomé un muy especial afecto, y el teórico gran valor que todavía hoy en día les otorgo está más en consonancia con el cariño que se mantiene vivo en mi memoria que no con el valor real óptico—.

Volviendo a las fotografías de hoy, este carrete lo procesé con el Rollei RLS, un revelador de grano muy fino y precio muy alto que trabaja a 24°; el Rollei RLS es descendiente directo de un revelador del que hoy en día aún no conocemos su fórmula: el CG-512. Cuesta encontrar información sobre este revelador en internet.

A modo de comparativa muy rápida, un litro de Rodinal está sobre los 20 euros y el de HC-110 sobre los 22 euros contra los 30 euros del RLS, pero es que un litro de Rodinal o de HC-110 pueden utilizarse en diluciones aproximadas de 1+30 —o más— mientras que el RLS ha de utilizarse diluido 1+4. La diferencia de precio por revelado es grande.

Y ya no me enrollo más: estas son las imágenes que os traigo hoy. Todas ellas son ya irreptibles, pues el espacio salvaje que ocupaban ha sido arrasado, transformado y presuntamente civilizado para un apeadero de tren cuya vida útil ha sido de unos dos años y medio. Falta por ver cómo se resuelve ahora el desmontaje de tanto hierro y hormigón y en qué condiciones se devuelve el espacio a los ciudadanos. Espero os gusten las fotos.

apeadero renfe Orihuela

 

apeadero renfe Orihuela

 

apeadero renfe Orihuela

 

apeadero renfe Orihuela

 

Eso es to… eso es to… eso es todo, amigos.

Nuevas diapositivas en blanco y negro

Hola de nuevo a todas y todos.

Parafraseando a aquella famosa película de 1994, hoy quiero mostraros cuatro diapositivas y un error.

Mi amigo Antonio me decía el otro día que progreso adecuadamente y, aunque él se refería a la digitalización satisfactoria de las placas que voy terminando, lo cierto es que me siento cada vez más contento con los resultados que obtengo a la hora de procesar película común de blanco y negro como diapositivas. Con el fin de compartir tal progreso, hoy os traigo cinco placas, dejando para otro momento alguna otra de la que me encuentro particularmente orgulloso pero que, por temática, no tiene cabida en esta entrada.

Para esta sesión al aire libre aproveché un sábado con buena luz y mejor temperatura, un sábado en que la familia me había dejado solo y podía administrar el tiempo libre a mi voluntad, y me acerqué dando un tranquilo paseo hasta el apeadero provisional que Renfe habilitó poco antes del verano de 2012 mientras adecuaba la estación intermodal de Orihuela y que, con la finalización de esa parte de las obras y la puesta en funcionamiento del nuevo y soterrado tramo de vía el pasado siete de Febrero, había quedado sin servicio en espera de ser desmantelado.

La digitalización de película siempre me ha parecido una contradicción fundamental. El único sentido que le he visto —cuando se lo he visto— ha sido el de compartir imágenes con gente a la que no puedo encontrarme en persona. Aún así, he hecho un pequeño esfuerzo de principios y he comprado a través de eBay un plafón de leds que da una potencia de 15 watios y tiene la superficie iluminada justa para poder colocar sobre él las placas de 4×5 pulgadas. Esa potencia de 15 watios me permite disparar a ISO 100, f/8 y velocidad suficiente para evitar trepidaciones capturando la diapositiva a mano alzada, aunque el acoplamiento firme de la cámara a una columna fuerte o a un trípode estable sería deseable para afinar el resultado. En este punto, la definición resultante de la propia diapositiva, aquella que ha dado el objetivo con el que se ha expuesto, la estructura química de la emulsión y el revelador con el que se ha procesado la placa, cobra su importancia al pasar a ser factor visible.

Una vez tengo colocado el cliché sobre el plafón, lo fotografío con una cámara digital Samsung NX100 y un objetivo Konica Hexanon 50mm. La distancia mínima de enfoque de este objetivo es justo la necesaria para abarcar toda el ancho de la placa, evitando recurrir a fuelles o a objetivos macro, como si debe suceder por obligación para 35mm.

Una vez digitalizada la placa en formato RAW, la convierto a TIFF y la proceso con «dcraw», ajustando curvas y formato con «Gimp» si es que acaso fuese necesario; finalmente, reduzco el tamaño de la imagen y aplico, muy contadas veces, una muy ligera máscara de enfoque. En ningún caso no hay ni capas, ni máscaras, ni mucho menos filtros prefabricados ni nada parecido.

El error os lo muestro para que veáis qué sucede cuando se manejan los portaplacas sin cuidado, permitiendo por accidente una entrada de luz mínima pero suficiente para estropear el negativo. Las prisas son siempre serias candidatas a arruinar una foto correcta.

Como datos técnicos, el objetivo utilizado en todas las placas es el Angulon 6.8/90mm cerrado a su diafragma óptimo: f/22 y la película, Fomapan 100. Tengo la ligera sensación que este Angulon no es, al menos para diapositiva, tan delicado como el Rodenstock Ysar —de diseño Tessar—, con el que he obtenido imágenes bastante más bonitas y ricas en detalles, aunque por supuesto esto podría ser sólo una sensación mía sin demasiado acierto. El procesado inverso es el que ya he venido utilizando en todas las diapositivas que podéis encontrar en mi blog, quizás con tiempos mejor ajustados según creo yo.

Espero de verdad os gusten las fotografías o, por lo menos, las encontréis mínimamente interesantes.

Cuatro diapositivas…

apeadero renfe Orihuela diapositiva blanco y negro

 

apeadero renfe Orihuela diapositiva blanco y negro

 

apeadero renfe Orihuela diapositiva blanco y negro

 

apeadero renfe Orihuela diapositiva blanco y negro

 

… y un error

error apeadero renfe Orihuela diapositiva blanco y negro

 

Gracias por estar ahí.

ByN en proceso inverso. Una fotografía en Yeste.

Hola a todas y todos de nuevo.

De un salida por Yeste que hicimos a finales de Octubre un grupo de amigos —y de la que no sé si os he hablado en algún momento—, algunos de Albacete ciudad y otros de Murcia y alrededores, os dejo una imagen de la que estoy bastante contento.

Se trata de una placa de 4×5 pulgadas, expuesta con la intención de procesarla como diapositiva, digitalizada con una cámara Nex 6 y un objetivo Vivitar 55mm. macro por mi amigo Antonio Sánchez —quien por mera coincidencia también es el protagonista de la toma—; la diapositiva está obtenida mediante el método que últimamente he estado comentando en el blog.

De aquella salida expuse ocho placas de las que un total de cuatro resultaron dañadas por culpa mía —aunque alguna de ellas apuntaba buenos modos—. De aquellas cuatro que no se estropearon, la que os presento es la que más me gusta y la que mejor quedó en mi opinión. Sin embargo, pese a que la copia que más abajo podéis ver es una fotografía perfectamente presentable, si viéseis la placa físicamente podríais apreciar una muy baja densidad en el positivo debido, a mi juicio, a una sobreexposición cuando se capturó la escena. De hecho, estoy bastante convencido que medí mal la luz y que por ello la placa salió casi mal. La razón de exponer mal se debió a que en el lugar donde se tomó la imagen no tenía luz del sol directa y compensé de manera errónea la indicación del fotómetro de mano: no supe interpretar la información.

Pero es evidente que la foto se ha salvado y que hay suficiente plata sobre el acetato como para que haya una imagen que disfrutar.

Y esta es, sin más, la fotografía.

Imagen externa

título   —   Antonio, en Los Vizcaínos
película   —   Fomapan 100
formato   —   4×5 pulgadas
objetivo   —   Schneider Angulon 6.8/90mm
diafragma   —   f/22
tiempo exposición   —   1 seg.

 

revelador película   —   procesada como diapositiva
tiempo de revelado   —   n/a

 

papel   —   n/a
revelador papel   —   n/a

 

situación geográfica   —   Pasarela de Los Vizcaínos, Yeste

Gracias por estar ahí.

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