Fotografía tradicional y personal

Paro forzoso

Hola a todas y todos de nuevo.

El sábado pasado, mientras intentaba subirme al altillo en el que guardo los productos químicos con la intención de comprobar el nombre exacto con el que Manuel Riesgo vende el Alumbre de Potasio, el débil taburete de aluminio en el que estaba izado cedió con un fuerte crujido, yéndome bruscamente al suelo. Todo ello con tal mala suerte que —imagino, ya que lo sucedido no está claro en mi memoria— inconscientemente intenté amortiguar la caída sujetándome de alguna manera a ese altillo provocando, así, que el mueble se me viniera todo encima y se estampase con un ruido ensordecedor contra mi tobillo de la pierna derecha.

El resultado, un corte que necesitó de cuatro grapas y dos huesos cuneiformes del tobillo rotos.

Mi mujer me llevó rápidamente a urgencias del Hospital de la Vega Baja, en San Bartolomé, donde me atendieron maravillosamente dos enfermeras encantadoras y un traumatólogo obsesionado con operarme esa misma tarde, amén de un cirujano que fue quien firmó el alta y me advirtió de las revisiones obligatorias y de los posibles peligros si no me cuidaba el tobillo durante las próximas seis semanas, tiempo aproximado que voy a pasar escayolado.

Es por ello que, unido al intenso calor del verano donde vivo —tiempo casi inútil para poder hacer fotografía en la calle por la escasez de horas, las altas temperaturas y la baja calidad de la luz—, no voy a actualizar el blog hasta, muy probablemente, Septiembre.

Espero entonces tener todo en orden y poder dedicar al blog el tiempo, el esfuerzo y el cariño que él y todos los que me leéis os merecéis.

Gracias por estar ahí.

Escenas de la huerta

Hola a todas y todos.

Poco hay por contar esta vez ya que técnicamente estas fotografías diapositivas, en general, no aportan nada que no haya comentado antes. Decir si acaso que he ajustado algo los tiempos y alguna cantidad de líquido, pero poca cosa y todo muy subjetivo.

Estas que os presento son imágenes captadas en los paseos que doy muy de tanto en tanto, cuando puedo y me dejan, por la huerta que rodea Orihuela de Este a Oeste cruzando por el Sur. Son escenas que me encuentro y en las que algo me llama la atención; entonces pienso cuál debe ser la mejor hora con la luz adecuada para fotografiarlas y espero a que el día sea luminoso y lo más claro y limpio posible.

Algunas de ellas están a casi una hora caminando desde casa, siempre cargado con la cámara, sus accesorios y el trípode, pero el caminar me gusta y paseando aprovecho para buscar nuevas escenas. Ahora, con la llegada de las altas temperaturas, esos paseos deberé acortarlos en buena medida.

Espero os gusten.

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Y de otro paseo, otro día, subendo al monte San Miguel, en Orihuela, estas últimas dos estampas.

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Todas las diapositivas sobre película Fomapan 100; todas con el Rodenstock Ysar 4.5/150mm a excepción de la panorámica de Orihuela, que está expuesta con el Caltar 5.6/210mm —el Caltar es un objetivo fabricado por Rodenstock con diseño de triplete, vendido originalmente por la marca alemana bajo la denominación «Geronar»—.

Gracias por mirar.

Jobo 2521

Hola a todas y todos de nuevo.

A pesar que me siento muy cómodo y a gusto con mi tanque CombiPlan HP, debido a su atractivo precio de segunda mano no he podido evitar hacerme con un flamante tanque Jobo 2521 equipado con una espiral Jobo 2509n, la adecuada para procesar hasta seis placas de 4×5 pulgadas.

dsiliceo Jobo2521

 

Los nísperos y las manzanas no forman parte del sistema Jobo, que no se emocione nadie.

Nunca antes había utilizado un tanque de esta marca, aunque siempre he oído hablar muy bien de ella. Es por esto que tenía el gusanillo de ver si un tanque así podía mejorar o enriquecer en algo mi sistema de trabajo. Las cuatro piezas que componen el sistema son las que podéis ver a continuación.

 

La espiral tiene capacidad para procesar seis placas de 4×5 pulgadas. También tiene tres anchos posibles marcados, además de por la posición ya ocupada, por otras dos muescas libres si os fijáis. Una de ellas es para el formato europeo 9×12 cm; ignoro muy bien para qué es la tercera —aquella en la que la espiral queda más comprimida—, con un ancho útil aproximado de 65 mm, ya que los carriles por donde se desplazan los negativos tienen tope y se me hace difícil pensar que pueda usarse película de formato medio.

 

La tapa del tanque tiene un sistema de cierre muy similar al de las mangueras denominado «click on», con treintaiseis dientes que aseguran que ni una gota de líquido se escapa del recipiente. El orificio central, de 17 mm de diámetro, permite llenar el tanque en poco más de quince segundos para un litro y medio de revelador y vaciarlo en apenas ocho segundos.

Estos tiempos son una gran ventaja sobre el tanque CombiPlan si uno es partidario de revelados cortos y agresivos —HC-110 en dilución A o B, por ejemplo—; hay que pensar que el CombiPlan —para un litro— tarda unos treinta segundos en llenarse y más de veinte en vaciarse, lo que puede provocar diferencias críticas de densidad en los negativos al no dar tiempo a que la acción del revelador compense las diferencias de tiempo por culpa del llenado y sea uniforme en toda la película.

Como elemento de cierre final —o primero, según se mire—, un sencillo y ancho tapón que entra a presión sobre la boca principal de 60 mm de diámetro, ligeramente cónico y escalado en su interior con el fin de impedir que ningún fluido se salga. El resultado: un tanque que se me antoja completamente hermético.

 

Resumiendo, en mi opinión este Jobo tiene una ventaja indiscutible sobre el vetusto y espartano CombiPlan: la rapidez de llenado y de vaciado, aunque también tiene una desventaja y es la cantidad de líquidos necesaria para procesar las hojas en su interior. Si el CombiPlan revela placas con 1.000 ml, el Jobo necesita 1.500 ml: el doble, aunque el precio de los compuestos para procesar película en blanco y negro son posiblemente la parte más económica de todo el procedimiento.

Sin embargo, es evidente que este tanque está pensado para ser utilizado en una procesadora y de manera rotativa. Como ejemplo de por qué digo esto, sirva ver que, incluso cuando la espiral está más comprimida, si se revela mediante el proceso de llenado e inversión, el tanque sigue necesitando 1.500 ml mientras que si se revela en procesadora son suficientes —según la película que hayamos cargado— poco menos de 300 ml.

Un proyecto

No quiero contar nada de una de las dos cosas que tengo entre manos y a la que, si todo va bien, dedicaré algo de tiempo este próximo verano, pero sí dejar una imagen: ésta.

 

Gracias por leer.

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