Fotografía tradicional y personal

Apunte sobre el proceso inverso

Hola a todas y todos de nuevo.

Estaba leyendo esta mañana el libro «M.C.M. Data Book of Facts and Formulae», publicado por The Doulton Press, primera edición de 1941, buscando una información sobre reveladores publicada por Heinrich Stoeckler —quien, recordemos, es el autor de aquel revelador adecuado para Leica en 1948: el Stoeckler Two-Bath Developer (afirmar esto constituye, en mi modesta opinión, una aserción falsa, ya que Stoeckler no definió un revelador en dos baños como tal, sino que formuló y razonó un revelador de grano fino y bajo contraste basado sólo en Metol y, como opción, añadió la posibilidad de dar un segundo baño de Bórax a la película en caso que el fotógrafo quisiera un negativo más contrastado y/o denso que el resultante de aquel primer baño)— y he encontrado lo siguiente en la página 84, redactado por Percy W. Harris como introducción al artículo «Dufaycolor Processing. The M.C.M. Method»:

THE standard method of processing Dufaycolor film can be described briefly as follows: —

  1. First development.
  2. Acid permanganate bath, to dissolve away blackened silver.
  3. Bleaching bath to remove stain from film.
  4. Exposure to light to render unchanged silver developable.
  5. Second development to blacken remaining silver.
  6. Fixing bath to clear the image.
  7. Washing.

The film has also, naturally, to be washed between baths.

El método de procesado Dufaycolor, así conocido gracias a su creador, Louis Dufay, en 1908, es una evolución del Autocromo para el revelado de placas diapositivas en color. El método que se presenta en el libro es un esquema genérico para la consecución de placas fotográficas positivas.

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Y esos pasos son, ni más ni menos, los que, a base de recopilar información por aquí y por allá, utilizo yo para procesar como diapositivas —reversal processing, que dicen los anglosajones— las placas de negativo normal. Me ha resultado curioso.

Gracias por leer.

102 años después

Hola a todas y todos de nuevo.

Debe hacer ahora unos tres años, encontré a través de internet en Filatèlia Soler, de Barcelona, una tarjeta postal de principios del siglo pasado, completada el 14 de Noviembre de aquel año, con origen y destino Buenos Aires, Argentina, y cuyo anverso era —y esto es lo realmente curioso— una imagen del Puente de Poniente de Orihuela, Alicante. El autor de la imagen, así como la fecha exacta de la toma y la editorial de la tarjeta son desconocidos; el timbre postal es de 2 centavos.

Quise darle una sorpresa a mi mujer, oriunda de Orihuela, comprándole la tarjeta sin decirle nada para que la guardase junto con algún otro recuerdo que tiene de su lugar de origen. Y sin pensarlo mucho así lo hice: desde el día que la postal entró en casa, tuve la intención y el capricho de reproducir la misma toma de principios del siglo XX con mi cámara de placas hoy, en 2015, siguiendo la estela de la reproducción del primer daguerrotipo expuesto en España que recrearon en Barcelona hace apenas cuatro meses.

En cuanto la tarjeta, contiene un texto —absolutamente irrelevante para el fondo del asunto— quizás curioso de conocer, una mínima historia de hace cien años cuando las cosas se hacían de otra manera, y que expresa literalmente lo siguiente:

«Buenos Aires — 14 de Nobiembre — de 1913

Señor Jose Domenach de searia de uste que pase por la calle de San Juan numero — 2165 por que tengo que ablar con uste sobresde su primo Jose Bastus

R.S.A

Jose Solé»

El acrónimo «R.S.A.» con el que despide la misiva imagino podría significar «Reciba Saludos Atentamente» o acaso algo similar.

La direccion de envío corresponde a Jose Domenach, en la calle Belgrano 700, Bar Mainrs —creo entender por la caligrafía, tipografía escripta muy sencilla— en el mismo Buenos Aires. Toda la carta, tatuada sobre el cartoncillo con muy buena letra y escrita a pluma, conserva maravillosamente el trazo negro completo —ligeremente atenuado en su curso central aunque de márgenes claros, definidos y aún brillantes— y el dibujo de todas las letras.

El lugar exacto desde el que se realizó la fotografía al Puente de Poniente, en la esquina de las calles San Agustín y Mancebería, a principios del siglo XX ya no existe: el sencillo edificio en cuyo primer piso se asentaba el estrecho balcón, sostenido por cuatro ménsulas de hierro forjado, fue derruído en la década de los pasados cuarenta y en su lugar se ha construído una casa, también de dos alturas, que, en vez de esquina, promueve un chaflán sobre el que se avecinda un lujoso y muy bien situado mirador. Desde él, con total autorización y alguna expectación por parte de los dueños del inmueble, realicé dos copias sobre negativo habitual y una más sobre película infrarroja cuyo resultado, por extraño y poco útil aquí, voy a obviar.

Como en aquel pasatiempo gráfico de descubrir las siete diferencias, estas son la postal de 1913 y la fotografía que tomé a finales de Febrero de 2015.

orihuela puente de poniente

 

orihuela puente de poniente

 

Todo esto ha sido gracias a ella: la simpática y amable Elisa, quien me facilitó el acceso al mirador aún sin conocerme en absoluto y con una confianza que a ciencia cierta puedo asegurar que no merezco; tras las fotos al puente, accedió a posar así de guapa y atractiva en el comedor.

orihuela elisa

 

Para los amantes de los datos teccnicos, decir que las fotografías son diapositivas en blanco y negro procesadas sobre película Fomapan 100 en formato 4×5 pulgadas; el objetivo en ambos casos es el Rodenstock Ysar 4.5/150mm cerrado a f/22 en el caso del Puente de Poniente y abierto a f/4.5 en el caso del retrato —así, entre nosotros, este Ysar es un objetivo maravilloso—.

Gracias por leer.

Mi primer once mil

Hola a todas y todos.

Hoy, día 19 de Marzo, San José para más señas —Día del Padre por estas latitudes—, festivo en varias localidades y en algunas Comunidades Autónomas —aquí también—, cuando me he conectado a internet a primera hora de la mañana he descubierto, casi por casualidad, que acababa de recibir la visita once mil en mi blog —sí: diez mil fue un número mucho más redondo, pero el día que eso sucedió debía andar yo un poco despistado—.

Son casi tres años intentando crear un espacio, casi mil días, y aunque la primera entrada ocurrió el 9 de Junio de 2010, dedicada a mi queridísima Agfa Isolette, no fue hasta el verano de 2012 cuando me mudé completamente desde Blogspot y empecé a intentar publicar, con una pizca de irregular frecuencia, aquellas entradas sobre el revelador D-76, sobre un lote de película Negra Pan NP21 o sobre algunas otras cosas que ahora leo con inquieta nostalgia. Casi tres años, a razón de poco más de once lectores diarios: algo menos que la página principal de Google, mucho más que nada.

captura de pantalla

 

Viendo las estadísticas de hoy, la probabilidad mayor es que ese usuario once mil haya llegado al blog desde México buscando información sobre el método del Papel Salado, pero también puede haberse conectado desde Andorra, Argentina o España en busca de… en busca de… igual incluso llegó a mi blog por error. Por desgracia para ella o para él, sea de donde sea y alunizase aquí por el motivo que alunizase, no tengo ningún collar de flores con el que agasajarle ni ningún diploma acreditativo con el que premiarle ni ningún descuento agresivo en el supermercado con el que obsequiarle. Mala suerte: ¡otra vez será!

Gracias por estar ahí y por seguir llegando.

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