De paseo por Letur

por Domingo A. Siliceo

Hola de nuevo a todas y todos.

A finales del pasado mes de Septiembre, un grupo de compañeros y yo anduvimos perdidos un día por tierras castellanas, visitando Letur y un puente, famoso por aquellos lares, el puente de La Vicaría.

De aquel paseo me vine con siete placas expuestas… bueno, no: en realidad me vine con ocho placas expuestas, pero el error de principiante cometido con una de ellas al olvidarme cerrar el obturador antes de retirar la placa deslizante que protege el negativo, hizo que de las ocho, sólo siete fuesen a priori aprovechables.

De la jornada tengo poco que contaros: la gente es fantástica y unas cuantas horas juntos dan para ponernos al día sobres nuestras humanidades y nuestras divinidades, dan para yantar en mesón cerdo y otras buenas carnes y beber Jumillas muy bien escogidos; también dan para entablar amistad con la camarera, aunque en esta alternancia de inocentes delitos prósperos y adversos no voy a entrar públicamente.

Estos somos nosotros fotografiados por la famosa camarera, una vez la mesnada estuvo bien nutrida e hidratada —Manolo dixit—.

 

Y estas que siguen, seis de las siete placas que expuse en Letur; la séptima es, sencillamente, impresentable. Espero os parezcan de algún modo interesantes.

fomapan 100 dsiliceo diapositiva slide black and white

 

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Todas son placas Fomapan 100, procesadas como diapositivas —nota al margen: he terminado con la caja de Foma 100, lo que voy a aprovechar para un ligero cambio de registro al empezar, ya con las siguientes placas, una caja de Retropan 320, película de la que os daré debida información—.

He de deciros, por si no lo habéis notado, que hay un serio fallo al procesar los clichés. Muy probablemente por mi culpa, si os fijáis, las sombras más profundas en algunas de las imágenes están como solarizadas, aunque lo que realmente ha debido pasar es una degradación u oxidación del ácido sulfúrico o un mal lavado entre pasos: aún no lo tengo claro. Esto es evidente para mí ya que las diapositivas de la primera tanda del proceso están sin fallo ninguno, mientras que todas las de la segunda tanda presentan la anomalía apuntada.

Los desconchones y otros defectos en las placas no los he camuflado en el proceso digital.

Un asunto sin demasiada importancia

No tengo tiempo para actualizar el blog o, al menos, no tengo el tiempo que sí tenía antes para crear y actualizar este cuaderno de bitácora. Un proyecto laboral nuevo y el apoyo que presto desde Mayo al proyecto laboral personal de mi mujer, así como continuar con la educación de mis hijos —columna vertebral de mi vida entera—, me absorben todo el tiempo. Por no tener, ni ocasión de salir a fotografiar tengo, aunque las ideas y las intenciones y los proyectos siguen estando vivos.

Es por ello que voy a tardar mucho tiempo en añadir contenidos a la página, pero mucho de verdad. Eso sí: no pienso abandonar el propósito que guía mi aventura aquí porque si de algo ha servido estar colgado en la nube ha sido para aprender a disfrutar intentando comunicar ideas e inquietudes y conectar, intensamente a veces, con una serie de personas —vosotros— en una especie de ciclo vital en el que todos nos nutrimos de lo que los demás aportan. Quién me lo iba a decir.

Gracias siempre por estar ahí.

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