Una caja de cartón

por Domingo A. Siliceo

caja diapostivas

 

Hola a todas y todos de nuevo.

Desde hace algún tiempo venía dándole vueltas al sistema de organizar mejor las diapositivas en formato 4×5 pulgadas que almacenaba junto los negativos de ese mismo tamaño en la típica carpeta de anillas y en hojas de polipropileno con capacidad para cuatro copias. Y le daba vueltas por tres razones: la primera, es que no me gusta juntar dos tipos diferentes de película procesada en una misma carpeta —negativos y diapositivas, en este caso—, la segunda, que quería algo parecido a aquellas cajas de galletas de antaño en las que se guardaban tantos recuerdos familiares —¿os acordáis de ellas?— y de las que tengo muchas y entrañables remembranzas, cajas de galletas en las que guardar estas placas que tanto me está gustando conseguir. La tercera razón… dejadme antes que os cuente otro par de cosas.

El otro día cayó en mis manos por pura casualidad una caja de cartón que parecía destinada al contenedor y que, a simple vista, se adaptaba bastante bien a la medida de las placas de 4×5 pulgadas. La recogí y, tras comprobar que efectivamente las placas cabían perfectamente de pie con un mínimo de necesaria holgura, le quité los restos de precinto que mantenían unidas sus mitades, retiré las etiquetas de remitente y destinatario, desmembré la parte inferior aún encolada y, tras revisar que las paredes exteriores y, sobre todo, interiores estaban perfectamente limpias, procedí a montarla de nuevo y a precintar las solapas de su base. Ahora sólo faltaba proceder a trasladar las diapositivas desde la carpeta a su nuevo y más eficiente contenedor.

En cuanto al sistema definitivo que pensaba utilizar para preservar cada uno de los clichés, me hice hará cosa de unos meses con unas fundas de fino polipropileno en su anverso y ligero papel en su reverso, reencolables, de muy buena consistencia. Son unas fundas de 5×6 pulgadas de las que compré un paquete de cien unidades en la tienda británica de Javerette Sleeving, concretamente de su modelo CFB1. No es la primera vez que compro ahí y, aunque últimamente los gastos de envío han aumentado bastante, los precios siguen siendo muy competitivos y la atención al cliente por Peter Marking excelente.

caja diapositivas

 

Dentro de la caja de cartón quedan las placas en las fundas muy bien ordenadas sin prácticamente espacio libre a lo alto y a lo ancho que pueda hacerlas bailar dañándolas. Me he fabricado unos separadores de cartón con la idea de ordenar el índice —a la derecha; casi no se ve—, las propias diapositivas enfundadas —en el centro— y los errores y otros resultados extraños —a la izquierda del todo— agrupados en un único sobre para ahorrar.

Calculo que pueden caber unas seiscientas fundas o así dentro de esta caja de cartón doble; ahora mismo hay sesenta y una, que son, a falta de cuatro placas que tengo expuestas pero no procesadas, todas las diapositivas en 4×5 que he hecho en el año justito que llevo con el proceso inverso.

caja disapositivas

 

Una de las buenas cosas que tienen estas fundas protectoras es que es muy fácil escribir sobre su reverso de fino papel con lápiz y apuntar, por ejemplo, el orden del positivo o algún detalle concreto sobre el proceso o la exposición de esa placa. Fijaos en la siguiente imagen donde podéis ver el número de serie «61» escrito en el margen superior izquierdo del envoltorio.

detalle numeracion fundas

 

Aprovechando el trabajo que supone mover una a una las diapositivas desde la carpeta a la caja, he ido redactando un índice como el que preparé para la carpeta de negativos en 35 mm que tengo completada y que viene a solucionar el tercer problema de almacenamiento que os planteaba en el segundo párafo de esta entrada: encontrar con facilidad y rapidez una diapositiva en concreto. El índice lo he redactado a modo de lista como un PDF que puedo ampliar y volver a imprimir con sencillez. Si las primeras anotaciones en la lista pueden ser un poco inexactas porque he olvidado detalles de aquellas tomas, las últimas tienen toda la información precisa ya que ésta es fresca. Además, como el proceso inverso es el mismo para todas las placas, no veo la necesidad de apuntar toda esa cantidad de datos redundantes en el índice, ahorrando mucho espacio y aportando limpieza visual a la hoja.

muestra indice placas

 

Como método de almacenamiento, esta caja es bastante de andar por casa, pero lo cierto es que me cuadra mucho con lo que buscaba y, mientras no consiga otra caja que me solucione igual el problema de almacenamiento y añada, de alguna manera, calidad en la construcción, la cajita se va a quedar conmigo. Y yo encantado. Por último, añadir que he tardado mucho más tiempo en redactar esta entrada que en fabricar mi preciada caja de galletas contemporánea.

Gracias por leer.

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