Jobo 2521

por Domingo A. Siliceo

Hola a todas y todos de nuevo.

A pesar que me siento muy cómodo y a gusto con mi tanque CombiPlan HP, debido a su atractivo precio de segunda mano no he podido evitar hacerme con un flamante tanque Jobo 2521 equipado con una espiral Jobo 2509n, la adecuada para procesar hasta seis placas de 4×5 pulgadas.

dsiliceo Jobo2521

 

Los nísperos y las manzanas no forman parte del sistema Jobo, que no se emocione nadie.

Nunca antes había utilizado un tanque de esta marca, aunque siempre he oído hablar muy bien de ella. Es por esto que tenía el gusanillo de ver si un tanque así podía mejorar o enriquecer en algo mi sistema de trabajo. Las cuatro piezas que componen el sistema son las que podéis ver a continuación.

 

La espiral tiene capacidad para procesar seis placas de 4×5 pulgadas. También tiene tres anchos posibles marcados, además de por la posición ya ocupada, por otras dos muescas libres si os fijáis. Una de ellas es para el formato europeo 9×12 cm; ignoro muy bien para qué es la tercera —aquella en la que la espiral queda más comprimida—, con un ancho útil aproximado de 65 mm, ya que los carriles por donde se desplazan los negativos tienen tope y se me hace difícil pensar que pueda usarse película de formato medio.

 

La tapa del tanque tiene un sistema de cierre muy similar al de las mangueras denominado «click on», con treintaiseis dientes que aseguran que ni una gota de líquido se escapa del recipiente. El orificio central, de 17 mm de diámetro, permite llenar el tanque en poco más de quince segundos para un litro y medio de revelador y vaciarlo en apenas ocho segundos.

Estos tiempos son una gran ventaja sobre el tanque CombiPlan si uno es partidario de revelados cortos y agresivos —HC-110 en dilución A o B, por ejemplo—; hay que pensar que el CombiPlan —para un litro— tarda unos treinta segundos en llenarse y más de veinte en vaciarse, lo que puede provocar diferencias críticas de densidad en los negativos al no dar tiempo a que la acción del revelador compense las diferencias de tiempo por culpa del llenado y sea uniforme en toda la película.

Como elemento de cierre final —o primero, según se mire—, un sencillo y ancho tapón que entra a presión sobre la boca principal de 60 mm de diámetro, ligeramente cónico y escalado en su interior con el fin de impedir que ningún fluido se salga. El resultado: un tanque que se me antoja completamente hermético.

 

Resumiendo, en mi opinión este Jobo tiene una ventaja indiscutible sobre el vetusto y espartano CombiPlan: la rapidez de llenado y de vaciado, aunque también tiene una desventaja y es la cantidad de líquidos necesaria para procesar las hojas en su interior. Si el CombiPlan revela placas con 1.000 ml, el Jobo necesita 1.500 ml: el doble, aunque el precio de los compuestos para procesar película en blanco y negro son posiblemente la parte más económica de todo el procedimiento.

Sin embargo, es evidente que este tanque está pensado para ser utilizado en una procesadora y de manera rotativa. Como ejemplo de por qué digo esto, sirva ver que, incluso cuando la espiral está más comprimida, si se revela mediante el proceso de llenado e inversión, el tanque sigue necesitando 1.500 ml mientras que si se revela en procesadora son suficientes —según la película que hayamos cargado— poco menos de 300 ml.

Un proyecto

No quiero contar nada de una de las dos cosas que tengo entre manos y a la que, si todo va bien, dedicaré algo de tiempo este próximo verano, pero sí dejar una imagen: ésta.

 

Gracias por leer.

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