102 años después

por Domingo A. Siliceo

Hola a todas y todos de nuevo.

Debe hacer ahora unos tres años, encontré a través de internet en Filatèlia Soler, de Barcelona, una tarjeta postal de principios del siglo pasado, completada el 14 de Noviembre de aquel año, con origen y destino Buenos Aires, Argentina, y cuyo anverso era —y esto es lo realmente curioso— una imagen del Puente de Poniente de Orihuela, Alicante. El autor de la imagen, así como la fecha exacta de la toma y la editorial de la tarjeta son desconocidos; el timbre postal es de 2 centavos.

Quise darle una sorpresa a mi mujer, oriunda de Orihuela, comprándole la tarjeta sin decirle nada para que la guardase junto con algún otro recuerdo que tiene de su lugar de origen. Y sin pensarlo mucho así lo hice: desde el día que la postal entró en casa, tuve la intención y el capricho de reproducir la misma toma de principios del siglo XX con mi cámara de placas hoy, en 2015, siguiendo la estela de la reproducción del primer daguerrotipo expuesto en España que recrearon en Barcelona hace apenas cuatro meses.

En cuanto la tarjeta, contiene un texto —absolutamente irrelevante para el fondo del asunto— quizás curioso de conocer, una mínima historia de hace cien años cuando las cosas se hacían de otra manera, y que expresa literalmente lo siguiente:

«Buenos Aires — 14 de Nobiembre — de 1913

Señor Jose Domenach de searia de uste que pase por la calle de San Juan numero — 2165 por que tengo que ablar con uste sobresde su primo Jose Bastus

R.S.A

Jose Solé»

El acrónimo «R.S.A.» con el que despide la misiva imagino podría significar «Reciba Saludos Atentamente» o acaso algo similar.

La direccion de envío corresponde a Jose Domenach, en la calle Belgrano 700, Bar Mainrs —creo entender por la caligrafía, tipografía escripta muy sencilla— en el mismo Buenos Aires. Toda la carta, tatuada sobre el cartoncillo con muy buena letra y escrita a pluma, conserva maravillosamente el trazo negro completo —ligeremente atenuado en su curso central aunque de márgenes claros, definidos y aún brillantes— y el dibujo de todas las letras.

El lugar exacto desde el que se realizó la fotografía al Puente de Poniente, en la esquina de las calles San Agustín y Mancebería, a principios del siglo XX ya no existe: el sencillo edificio en cuyo primer piso se asentaba el estrecho balcón, sostenido por cuatro ménsulas de hierro forjado, fue derruído en la década de los pasados cuarenta y en su lugar se ha construído una casa, también de dos alturas, que, en vez de esquina, promueve un chaflán sobre el que se avecinda un lujoso y muy bien situado mirador. Desde él, con total autorización y alguna expectación por parte de los dueños del inmueble, realicé dos copias sobre negativo habitual y una más sobre película infrarroja cuyo resultado, por extraño y poco útil aquí, voy a obviar.

Como en aquel pasatiempo gráfico de descubrir las siete diferencias, estas son la postal de 1913 y la fotografía que tomé a finales de Febrero de 2015.

orihuela puente de poniente

 

orihuela puente de poniente

 

Todo esto ha sido gracias a ella: la simpática y amable Elisa, quien me facilitó el acceso al mirador aún sin conocerme en absoluto y con una confianza que a ciencia cierta puedo asegurar que no merezco; tras las fotos al puente, accedió a posar así de guapa y atractiva en el comedor.

orihuela elisa

 

Para los amantes de los datos teccnicos, decir que las fotografías son diapositivas en blanco y negro procesadas sobre película Fomapan 100 en formato 4×5 pulgadas; el objetivo en ambos casos es el Rodenstock Ysar 4.5/150mm cerrado a f/22 en el caso del Puente de Poniente y abierto a f/4.5 en el caso del retrato —así, entre nosotros, este Ysar es un objetivo maravilloso—.

Gracias por leer.

Anuncios