ByN en proceso inverso. Algunos errores.

por Domingo A. Siliceo

Hola a todas y todos de nuevo.

Aunque lleve un tiempo en lo mío y no comente nada en el blog, sigo intentando comprender el proceso para conseguir buenas diapositivas en blanco y negro a partir de película tradicional y sobre placas de 4×5 pulgadas, fotografías positivas que me enorgullezca mostrar. Y tanto me he involucrado en ello que he dejado de lado el formato medio y el revelado tradicional de negativos, únicamente preparando y exponiendo película con la idea de procesarla como diapositiva en blanco y negro. El éxito, hasta ahora, es heterogéneo.

Pero antes de entrar en materia, dejadme que os hable brevemente de la última salida fotográfica en la que he estado.

El pasado día 29 de Noviembre, sábado para más señas, un grupo de amigo aficionados a la fotografía —sin distinción entre químicos y digitales— organizamos una salida por las proximidades de la Sierra del Segura aún dentro de la provincia de Albacete aunque muy cerca de la de Jaén, tomando como campamento base la población de Yeste; la idea principal era recorrer una senda que bajaba desde el mismo Yeste hasta la cola del embalse de La Fuensanta disfrutando del maravilloso paisaje y fotografiando, si era posible, los colores del otoño. Este es un enlace al mapa del recorrido que hicimos. Las hojas de intensos colores ocres y rojizos ya no estaban —sí en los melocotoneros y en los suelos de los bancales que los sostienen y los alimentan y que rodean Hellín por su lado oeste en su vía hacia Iso; no obstante ellos no eran esta vez el objetivo—, pues los chopos localizados en determinados puntos y que se organizan agrupados junto la orilla del pantano parecían más tiesas secas raspas de pescado que no árboles. Sin embargo, a falta de amarillos descubrimos otras cosas que, como os voy a contar, justificaron el madrugón y las dos horas de coche hasta el punto de partida de la excursión.

Gracias a mi amigo Paco, que está en todo, me llegó este enlace al DiarioAB, periódico de Albacete, en el que se hace una breve introducción a los puentes o pasaderas que unen aquí o allí los dos márgenes de La Fuensanta —márgenes y no orillas, pues en ese punto el pantano está limitado por impresionantes paredes escarpadas de piedra, unas veces parda y otras veces negra como el carbón, que casi caen a plomo y dejan poco espacio para el estacionamiento de alguna pequeña playa—. Desde un primer momento, estuvimos muy interesados en el viaducto de Los Vizcaínos, una pasarela en estado ruinoso y que conserva un encanto hasta cierto punto sobrenatural. Encajado entre dos paredes verticales llenas de pinos y de pinochos, este puente colgante tiene prohibido su tránsito. Sigue apuntando Paco que «en sus tiempos, fue el puente más grande de España construído a base de soldadura eléctrica». Eso era en 1935. Así, pues, Los Vizacínos es otro de esos tesoros públicos, casi desconocido, que dejamos caer en el olvido podrido de humedad y corroído por el orín.

Pero si el puente es digno por sí mismo de un buen paseo y un mejor reportaje, la travesía de unos cinco o seis kilómetros desde Yeste no se queda atrás. Dejando a nuestras espaldas la breve carretera vecinal asfaltada, una vez pasada la Casa del Palo, serpenteamos por la ladera de un cabezo súbdito del Cerro Humoso y descendemos durante cerca de una hora por un sendero empedrado y arisco, a ratos agreste, desolado, y a ratos boscoso entre verdes pinos, tomillo y acebo, típico bosque mediterráneo, siempre con la turquesa cola del embalse expirando bruma desde el fondo del valle, frías sombras profundas y luminosas laderas.

El puente, sin embargo, no admite aglomeraciones ni prisas y hay que andar con tiento si uno no quiere tener un susto, pues, además de la trampa que supone cada tablón descompuesto y de las piedras sueltas que fácilmente pueden echar a rodar si no se tiene cuidado al pisar, algunas barandillas que deberían proteger la senda se despeñan herrumbrosas y retorcidas peligrosamente sobre el lado del barranco.

Si tenéis oportunidad u os gusta eso del turismo rural, Yeste os ofrece un destino muy atractivo.

Volviendo al tema fotográfico, quiero comentaros y enseñaros en la medida de lo posible algunos errores que cometí el nombrado fin de semana exponiendo y procesando placas, siempre relacionado con las diapositivas en blanco y negro.

De ese fantástico paseo que os he descrito salieron un total de ocho placas: 6 Fomapan 100 y 2 Adox CHS II. La razón de esta combinación es que, creyendo yo que tenía el proceso mínimamente controlado, decidí centrarme en las fotografías con las Foma y probar las Adox con idéntica composición de tiempos y químicos dentro del mismo proceso que tan buen resultado, en mi opinión, estaba teniendo con las Fomapan. Nada más lejos de la realidad. También quería probar unos portaplacas de madera, simples, para una sola placa, que tengo desde hace cierto tiempo y que por su construcción están pensados para tricomías de Maxwell o procesos alternativos como el Colodión. Este es uno de los portaplacas de madera que os comento

portaplacas madera 4x5 wooden film holder

 

Expuestas todas las placas el sábado, el domingo procesé cuatro de las Fomas, dejando para más adelante las otras dos Fomas restantes y las dos Adox. El resultado fue algo decepcionante si se tiene en cuenta que lo que pretendo conseguir son diapostivas que se puedan ver a simple vista contra un foco de luz. Ya os he comentado que creía tener bastante controlado el proceso de exposición, con lo que me podía dedicar a la toma, pero me he dado cuenta cruelmente que no es así.

Por intentar explicarlo de alguna manera, tengo la impresión que el cálculo de la exposición no puede ser lineal y debe compensarse de manera diferente para cada combinación probada de película/tiempos/químicos a las circunstancias concretas de cada toma. Quiero decir que, midiendo la luz con un fotómetro de mano, la cantidad de pasos a compensar para una escena con sol y sombra no es la misma cantidad de pasos a compensar para una escena en la que no hay luz directa del sol y todo es en cierta manera sombra.

En resumen, las diapositivas procesadas como primer lote no están para tirarlas a la basura porque hay imagen en ellas, aunque el resultado es algo decepcionante —iba a decir «triste», sin embargo tampoco hay que pasarse—. Creo que en cuaquier momento, con un buen escáner, es perfectamente posible reproducir la imagen que contienen los negativos, pero a todas luces están subexpuestos si lo que uno pretende es mostrarlos mediante proyector.

Las diapositivas así trabajadas son complicadas de exponer a mano y si encima resulta que el proceso para blanco y negro se hace en casa… pues no hay que desorientarse que luego sale lo que sale. O sea, que esto de las diapositivas es relativamente muy complicado; vaya por delante que los fallos son principalmente míos y vaya también por delante que pienso seguir intentando comprender el proceso. Cuando salen bien son muy gratificantes, pero cuando no salen bien son un chasco tremendo y se te queda una cara de tonto monumental, con lo que es mejor desaparecer o esconderse para que nadie te vea durante una buena temporada.

Ya el martes por la tarde me dediqué a los clisés del segundo lote. Esta vez debió haber algún fallo químico porque la parte —poca— de las placas bien terminada se muestra correctamente expuesta —vuelvo a lo comentado antes: si hay sol y sombra, mido bien la luz, pero si no hay sol la medición que hago de la luz es mala—, mientras que la porción defectuosa evidencia un fallo de procesado muy seguramente relacionado con la química.

A ver si sé explicar qué, en mi modesta opinión, ha podido ir mal.

Parto de la idea de que el lavado con agua entre procesos del revelado —por ejemplo: revelador, lavado, fijador, lavado…— tiene como función principal preservar aquellos químicos que se reutilizan, por tanto entiendo que si los químicos son de un solo uso no tiene sentido desperdiciar agua en el lavado porque el químico va a ir al desagüe inmediatamente.

Con esa idea lo que hice en el procesado del martes —y que antes no había hecho nunca—, dado que tanto revelador como blanqueador terminaban el ciclo de uso, fue no lavar las placas con agua al terminar el primer revelado y aplicar inmediata y directamente el blanqueador sobre la emulsión en cuanto deseché el revelador. Por el resultado obtenido, pienso que esto puede ser una muy mala idea, estar mal y que no se debe hacer bajo ninguna circunstancia.

¿Por qué? Pues porque las placas han salido degradadas, con una nube química muy marcada y con rastros de mini burbujas en la zona de la emulsión corrompida. Además, sucedió que al desechar el blanqueador, éste salió de color negro y aspecto granulado finísimo como grafito muy sospechoso, cuando el blanqueador siempre lo he trabajado morado como la uva, tanto a la entrada como a la salida. Además más, el olor cuando he vertido el blanqueador sobre los negativos aún empapados de revelador ha sido un tufillo algo gaseoso y acidulado absolutamente anormal. Aún sabiendo tan poco de química como sé, me atrevo a conjeturar que el ácido sulfúrico puede de alguna manera haberse activado por culpa de un indeterminado componente del revelador, ocasionando el estropicio.

En fin, por no marearos más, y como resultado final, de las ocho placas que expuse el sábado, cuatro —las procesadas el martes— no han salido, tres están subexpuestas aunque creo que son salvables con algo de pericia en la posible digitalización y otra ha salido bastante sobreexpuesta.

El que sigue es un intento de enseñaros qué ha pasdo en las placas; son imágenes captadas con el teléfono móvil, aunque creo que os pueden servir. Fijaos en la nube y en las burbujitas que hay dentro de ella y que a mí me recuerdan a las de la gaseosa; se ven más claras en la segunda imagen.

b/n b&w diapositiva slide reverse process error

 

En esta segunda imagen los errores se repiten y, aunque no es el tema, habría que añadir el error personal de no inclinar la tapa de la cámara con el fin de que el Angulon no la capte, con lo que la fotografía, tal y como se aprecia en la parte inferior de la placa, ya estaba mal a nivel compositivo.

b/n b&w diapositiva slide reverse process error

 

Ahora fijaos en esta otra placa —dos imágenes— con el error de la primera algo ampliado en la segunda imagen; mientras las dos placas anteriores son Fomapan, esta es Adox. Es decir: el fallo es independiente de la marca de la película. En el cliché, da la sensación que algo se ha derramado sobre la lámina en forma de penacho tóxico, estropeando la emulsión a su paso. De nuevo, las burbujitas están sólo presentes en la zona infectada. Creo que es representativo y orientativo sobre lo que ha podido pasar. Aunque véis las placas en vertical, el motivo es horizontal; el motivo de mostrarlas así es porque en el tanque Combi-Plan se procesaron así, en vertical, y he pensado que mostrarlas de esta manera podría ayudar a la comprensión.

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Espero todo este enredo os sirva de ayuda si os lanzáis al procesado inverso de negativos para obtener de ellos diapostivas en blanco y negro. Al menos yo sí he tomado nota y prometo no hacer más burradas.

Gracias por estar ahí.

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