Barry Thornton “two-bath developer”

por Domingo A. Siliceo

Tal y como ya hice una vez antes, recupero para este blog un mensaje publicado en Noviembre de 2001 en el foro de Manualens con la idea que este es su sitio definitivo. Tal y como ya hice, copio el mensaje completo sin modificar nada en él.

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Como Marco buscaba a su mamá viviendo mil aventuras, menda busca un revelador que le guste, por espíritu y por resultados (del revelador, se entiende).

El hecho de haber preparado el otro día DD-23 fue por dos motivos: 1) probar qué demonios era eso de revelar en dos baños y 2) probar algo antes de intentar el revelador en dos baños de Barry Thornton. ¿Por qué este y no otro? pues porque es un revelador de autor, nada creado por una compañía que patenta hasta cómo respiran sus empleados, un revelador de código abierto, modificable por el usuario y que se puede usar desde hoy hasta siempre ya que nunca la empresa que lo creó va a dejar de fabricarlo. Es una forma más de ser independiente.

Este revelador suponía, además, una complicación adicional para mí: tener que fabricar uno de los compuestos por no tenerlo (lo podría haber comprado —además, no es caro—, pero entonces la cosa no habría tenido tanta gracia). Los componentes del primer baño son tipo: metol y sulfito de sodio; un poco más de éste o un poco más del otro, pero es más o menos lo de siempre. En el revelador de Barry Thornton, a diferencia del DD-23 que incluye bórax, se usa metaborato de sodio en el segundo baño. Y yo no lo tengo.

Así que me puse a buscar cómo fabricarlo. En internet hay muchas pruebas y combinaciones y supongo que todas serán válidas para quien las usa, pero no encontraba a nadie que lo explicase para tontos como yo. Lo común a todos es mezclar hidróxido de sodio —sosa caústica— y bórax. Por combinación de átomos, moles y no sé que más se obtiene una cosa químicamente de nombre muy complejo pero que no es más que metaborato de sodio. Unas son diluciones al 10%, otras al 30%, otras se compensan para fabricar un litro y tal y tal, pero yo necesitaba 12 gramos. Hasta que encontré este mensaje en APUG en el que se explicaba muy sencillamente cómo preparar el metaborato.

Por si no os apetece leerlo en inglés, os explico —que no os traduzco— cómo lo hice yo.

Iba a revelar un carrete de 120, por lo que necesitaba 600 ml de revelador. Si para un litro —1000 ml— se necesitan 12 grs de metaborato de sodio, para 600 ml necesitaría 7.20 grs. Siguiendo la proporcionalidad, necesitaría 1.08 grs de hidróxido de sodio y 5.40 grs de bórax. Pesé el hidróxido en el recipiente de cristal donde iba a mezclar los componentes y el bórax en un pequeño recipiente de plástico aparte.

Atención: la sosa es corrosiva; yo recomiendo usar guantes y gafas para manejarla. También es importante estar cerca, pero no justo al lado por si salpica, de un grifo con agua corriente. La sosa es exotérmica; per se, no reacciona ni hace nada, pero en contacto con la piel o con el agua desprende mucho calor y abrasa.

En el recipiente de cristal donde tenía la sosa añadí 2 grs de agua destilada. El hidróxido prácticamente no se diluye, quizás tinta ligeramente el agua de blanco, como si fuese tiza, pero se puede notar que el agua coge notablemente temperatura. Durante unos dos minutos agité sin que el hidróxido se diluyera más, así que añadí el bórax un poco a la aventura a ver qué pasaba. Durante unos breves segundos no pasó nada, pero enseguida empezó la reacción. Yo agitaba con una pala de laboratorio, muy estrecha y larga. Primero, el bórax absorbió todo el agua y al empezar a reaccionar con la sosa empezó a formarse una masa viscosa blanquecina de color y textura parecida a la silicona. Bastante rápidamente, la masa viscosa, que ya era la mezcla completa de hidróxido, bórax y agua, empezó a solidificar. Tanto solidificó que parecía cemento blanco. En la pala y en las paredes de cristal del recipiente en que había mezclado quedaron restos completamente adheridos. Tan adheridos estaban que tuve que rascar la pala convincentemente usando la punta de un destornillador —luego supe que me lo podría haber ahorrado—.

La cuestión es que en pocos minutos tenía un hormigón armado, blanco como la leche, en el fondo de un vaso de 250 ml. Yo esperaba que eso fuese metaborato de sodio.

Ahora había que añadirle el agua. Puse el vaso con el metaborato en la báscula, taré, y añadí 150 grs de agua. Removí a ver si el metaborato se disolvía pero no pasaba casi nada, así que metí el vaso en el microondas para calentar el agua. Supongo que cada uno sabe cómo funciona su microondas, así que no diré potencia ni tiempo, pero digamos que el agua estaba caliente sin quemar. Debió ser cuestión que el metaborato absorviera el agua caliente, porque enseguida empezó a diluirse hasta llegar a no haber nada de metaborato visible dentro del vaso: todo disuelto y el agua cristalina. ¡Qué bien!

Entonces añadí esos 150 grs de agua al bote del segundo baño del revelador que ya tenía 450 grs de agua destilada. Sólo faltaba ajustar la temperatura a 20 grados, pero eso supongo que cada uno lo hace a su manera. En mi caso tuve que guardar una hora o así la mezcla en la nevera. Ya tenía completo el preparado del segundo baño del revelador.

La preparación del primer baño con sulfito de sodio y con metol es la normal. Luego el baño de paro, bla, bla, bla…

Revelé un carrete de Rollei RPX 120 —película por la que siento un pequeño amor-odio— por la tarde y los negativos estaban, a falta de imprimir algo con ellos, bastante bien.

Quiero remarcar algo de los reveladores en dos baños que he leído pero no he comprobado… o casi. Cuando se busca acerca de los tiempos de revelado, se encuentra que esos tiempos no varían de, por ejemplo, una Ilford Pan F expuesta a ISO 25 a un Efke 100 expuesta a ISO 100: se suele recomendar, para una temperatura de revelador de 20 grados, unos 5 minutos en el primer baño y unos cuatro en el segundo (siempre tiempos estándar para empezar a probar y ajustar). Yo aún no lo he comprobado, pero he visto una cosa muy curiosa en el carrete de Rollei que usé para esta prueba.

Estaba exponiendo a f/16 y 1/25. En una de las fotos quisé jugar con el desenfoque, así que abrí el diafragma hasta f/5.6, pero olvidé modificar la velocidad de exposición. Supongo que esos tres puntos de diferencia que hay entre f/16 y f/5.6 deberían haber repercutido en un negativo sobreexpuesto, pero no: el negativo expuesto a f/16 está igualito que el expuesto a f/5.6; los dos parecen igual de válidos, los dos parecen estar igual de bien. Y digo parecen porque aún no he impreso ni tan siquiera una hoja de contactos en la que ver diferencias. Eso será mañana si consigo que me dejen montar el minilab.

¿Habéis llegado hasta aquí? qué buenos sois, pardiez ¡Gracias por leer!

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Las dos tomas de las que hablaba en la última parte de este texto son estas:

f/16
1/25 seg.
f/5.6
1/25 seg.

Ya véis qué bien que rinde la Isolette y su sencillo Apotar, ¿eh?

La cuestión es que desconozco por qué la exposición no se ha ido por la nubes en la segunda toma. Debería hacer unas cuantas fotografías para comprobar si es casualidad o algún tipo de error que beneficia la toma, sí, debería, pero no sé si lo voy a hacer…

Próximamente ampliaré un poco más la información sobre este revelador con varias imágenes que estoy terminando de preparar y alguna observación.

Gracias por leer.

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