Josep Esquirol en el MASLE

por Domingo A. Siliceo

Mi padre siempre decía que si Concha Velasco hubiese nacido en Estados Unidos, hubiese sido una estrella.

Yo nunca compartí su parecer, pues para mi gusto Concha Velasco es una actriz muy mediana, con pocos registros y menos recursos, pero hay algo de cierto en las palabras que decía mi padre cada vez que oíamos hablar de esta mujer: es parte del carácter español denostar sin rubor ni justificación mínimamente razonada la capacidad y la calidad artística, sensible e intelectual de sus contemporáneos. Da la sensación que lo lleva grabado a fuego en su ADN. ¿Cuántos personas no conocemos, muy capaces e incluso pioneras en su época, a las que sólo se concede reconocimiento público de importancia relativa una vez muertas?

Vivimos en un país de envidiosos y de gente en general insensible y con poca educación, gente que saca pecho muy rápidamente pero es incapaz de mirar con cariño e interés qué hacen sus conciudadanos cuando se intentan expresar artísticamente. Es mucho más fácil y —por supuesto— mucho más divertido sacar el hacha y tirar con fuerza contra el árbol, del que rápidamente hacen leña con la que alimentar las hogueras de sus chistes, gracias, chascarrillos… Sólo con la muerte parece llegar a veces un cierto reconocimiento, aunque, por desgracia, normalmente incluso este acto es tan sólo una herramienta utilizada por los políticos y/o representantes del pueblo para sus propios intereses.

Comento esto porque con motivo de una exposición fotográfica que recientemente he visto comentada, el último nombre que ha hecho que las palabras de mi padre vuelvan a mí es el de Josep Esquirol.

Josep Esquirol Pérez, a pesar del reconocimiento que empieza a tener a finales del siglo XX, es aún poco conocido fuera del ámbito fotográfico catalán y que ni tan siquiera tiene a día de hoy página en la Wikipedia, nació en Barcelona en 1873, fue alumno de otro afamado fotógrafo barcelonés, Antoni Esplugas, alrededor de 1900[3] y ya en 1913 se había establecido en la preciosa población gerundense de L'Escala regentando junto a su mujer, Francisca Alonso Mornau, una tienda muy curiosa y variopinta. También ocupó parte de su tiempo en ser regidor del Ayuntamiento de esa localidad —costera y mediterránea, situada al norte de Catalunya, pellizcada entre el sur del Golf de Roses y el norte del macizo de El Montgrí—, participando en algunas actividades pensadas en ayudar a sus conciudadanos. Murió en L'Escala en Marzo de 1931 y fue enterrado en el encantador Cementerio Marino de esa localidad.

Josep Esquirol es conocido, sobre todo, por tres motivos: su documentación en las excavaciones de la ciudad romana de Empúries, sus retratos a la gente de la mar y sus colecciones de postales.



reseña aparecida en La Vanguardia sobre el libro «Guía ilustrada de las ruinas de Ampurias y Costa Brava Catalana»

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El pasado viernes 12 de Julio de 2013 se inaguró en el Museu de l’Anxova i de la Sal de l’Escala (MASLE) la exposición «Josep Esquirol, fotògraf d’Empúries». Esta importante muestra, que recoge una pequeña parte de sus más de 3.000 fotografías —las que se salvaron, ya que muchas otras fueron destruidas[2]—, realizadas sobre distintos tipos de soporte, estará abierta al público hasta el próximo 31 de Enero de 2014.

La muestra se divide en varios ámbitos dedicados a su biografía, su relación fotográfica con las excavaciones romanas de Empùries, una descripción de su fotografía o la participación en los semanarios más importantes en Catalunya a principios del siglo XX[1]

sometents josep esquirol l'escala

Sometents de l’Escala, 1909

Su cámara de trabajo era una Goerz-Anschütz Ango.

goerz ango

La cámara «Ango», fabricada en Berlín entre los años 1905 y 1927, y que debe su nombre a la contracción de las dos primeras letras del nombre del fabricante, «Goerz Anschütz», es una cámara de fuelle muy popular en su época preparada para exponer placas de 9×12 cm. y estaba equipada con un objetivo Carl Paul Goerz «Dopp.Anastigmat Serie III DAGOR» 1:6,8/120 mm. —equivalente aproximadamente a un 50 mm. en paso universal—, un objetivo anastigmático simétrico construído con dos grupos de lentes cementados.

Para terminar, quiero agradecer mucho a Montserrat Baldomà Soto la amabilidad y predisposición al responder cuando he acudido a ella y reconocer la necesariedad de trabajos como el suyo que ayudan a comprender mejor la historia de un arte que nos preocupa, aunque no lo parezca, a muchos más allá del necesario rigor técnico. La lectura de su trabajo, referenciado en el punto 3, es obligada hoy.

josep esquirol l'escala

excavaciones en las ruinas de Empúries

Por cierto, y como apunte al margen para terminar, quisiera hacer notar que escribí al MASLE a principios de Agosto, pues iba a estar por allí unos días, y quería saber si era posible hacer fotos en el interior para documentar con imágenes mías esta entrada. Dos meses después, sigo sin recibir una respuesta a mi correo electrónico.

josep esquirol l'escala

(supuestamente) puerto de l’Escala

Referencias

Gracias por leer.

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