Kodak Tmax 100 + D-76 -> 50 ISO

por Domingo A. Siliceo

En la salida de Ruidera, mi compañero Sergio, de Aldaia, y yo deberíamos haber probado un Schneider Symmar–S 1:5.6 210 mm. —equivalente, así a ojo, a un 85 mm. en paso universal— en mi cámara Linhof de Gran Formato. Por temas del mal tiempo y pocas ganas de trastear, Sergio me dijo que me lo trajera a casa y lo probara con tranquilidad, que a él no le hacía falta y tampoco lo pensaba usar de momento. Así pues, para Orihuela se vino y el pasado miércoles salió a pasar conmigo —el objetivo, por supuesto, no Sergio—.

Con los portaplacas que subí a Ruidera, cargados con película Kodak Tmax 100 caducada en 1992 —pa’chulo, yo— me fui a un descampado en Benejúzar con la idea de fotografiar alguna montaña de ladrillos y alguna caja de palomas.

Hay que decir que el Symmar–S de Sergio, montado en un disparador Copal #1, no se puede montar directamente en mi cámara por el volumen del objetivo. Hay primero que montar sólo el grupo de lentes frontales del objetivo en el disparador, encajar éste en la placa de la cámara y la placa en su sitio, retraer completamente el fuelle de la cámara y, desmontando el cristal esmerilado de enfoque, acceder a la parte trasera de la placa para montar el grupo trasero de lentes del objetivo. Un poco lioso quizás, pero vale la pena. Así queda el objetivo montado

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Y así quedaba la cámara, ya encajada en el trípode, lista para la acción.

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El objetivo impone, es contundente. Adolece de ese “defecto” estético, muy común al parecer en los objetivos Schneider, de pequeñas “burbujitas” adheridas a la pintura negra en el interior del objetivo, pero esto es algo que no afecta en absoluto ni a la calidad de la imagen ni a la del objetivo.

El tema es que andaba yo haciendo pruebas de encuadre y mediciones de luz y alguna foto…

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título   —  
película   —   Kodak Tmax 100 (caducada en 1992)
sensibilidad   —   50 ASA
diafragma   —   f/5.6
tiempo exposición   —   1/400 seg.

 

revelador   —   D–76 (fresco, mezcla casera)
dilución   —   1+1
tiempo de revelado   —   11 min. 30 seg.

cuando apareció el dueño de todo aquello. En contra de lo que es tan habitual en esta zona, en vez de chillarme o espantarme, el hombre se acercó a mí, se interesó por lo que estaba haciendo y, durante casi dos horas, me explicó con todo lujo de detalles en qué consisten los concursos de palomos, cómo se compite, me contó anécdotas de su pueblo y del mío, de su vida y, al final de todo, aceptó posar para una foto.

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título   —  
película   —   Kodak Tmax 100 (caducada en 1992)
sensibilidad   —   50 ASA
diafragma   —   f/5.6
tiempo exposición   —   1/400 seg.

 

revelador   —   D–76 (fresco, mezcla casera)
dilución   —   1+1
tiempo de revelado   —   11 min. 30 seg.

Para los interesados en las cosas técnicas, os comento que lo que véis son las copias de papel escaneadas. Los negativos, aún incluso con la mala digitalización que se puede ver, es evidente que están pasados de contraste en el revelado. Pensé que, al ser película caducada hace 20 años, el revelador debía actuar con un mínimo de energía, pero es evidente que me he pasado de energía. Como tengo aún más placas de esta película, intentaré que el próximo revelado sea con dilución 1+3 si es con D–76, porque existe la opción de probar un revelador compensador y de bajo contraste como el Barry Beutler —o alguna otra opción que alguien sugiera, en exposición, revelador y tiempos—. No sé… ya veremos.

Gracias por leer.

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