Un ojo en la imagen

por Domingo A. Siliceo

Este próximo fin de semana, si nada lo estropea, voy a volver al cuarto oscuro después de tres meses. Hemos tenido —de hecho aún no ha terminado— un verano muy largo y muy caluroso; con temperaturas ambiente muchos días seguidos por encima de los 30 grados: a ver quien es el valiente que se encierra en una habitación a cal y canto y, además, puede concentrarse en el trabajo con esas temperaturas asfixiantes. El final de temporada anterior fue más bien mediocre por mi culpa, sobre todo, por estar algo cansado y no obtener lo que esperaba: esta temporada ha de ser muy diferente y debe empezar de otra manera.

El retorno al laboratorio me ha hecho volver a abrir los álbumes de negativos buscando una imagen sobre la que trabajar, buscando un flujo de trabajo que me permita obtener imágenes finales de las que sentirme orgulloso. No soy muy ambicioso, me conformo con terminar dos fotografías en un día. Y digo «terminar» porque previamente ya he empezado a trabajar sobre esas imágenes pensando formatos y recortes, zonas a resaltar o a esconder, también he pensado en el revelador a utilizar, en su dilución e, incluso, en el papel sobre el que plasmar la fotografía. Toda una serie de preparativos absolutamente imprescindibles.

A raíz de buscar, me he dado cuenta que tengo muchos negativos que me pueden permitir obtener buenas copias, solo que he de dedicarles tiempo en la mesa de luz. Si, ante una imagen del mundo real que nos llama la atención, nos paramos, pensamos, buscamos el mejor encuadre y esperamos las condiciones de luz óptimas, si, ante esa imagen digo, perdemos tiempo, ¿por qué no lo hemos de perder frente al negativo razonando, imaginando cómo extraer de él aquella imagen que más puede expresar?

Entonces, ¿para qué queremos fotografiar tanto si no somos capaces de obtener buenas fotos de lo que ya tenemos en nuestro archivo?

Más trabajar, con ideas e intención, pensando y buscando, y menos tirar carrete con la ilusión que la suerte nos va a traer al negativo la imagen perfecta.

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