Negra Pan NP21

por Domingo A. Siliceo

Encontré a mediados de la semana pasada un lote de película Negra Pan NP21 en la tienda en línea de GestAntic, un vendedor de antigüedades de Balaguer, Lleida. Son 16 carretes en total, del lote 29001 caducado en diciembre de 1976, cada uno de ellos de 20 exposiciones. Los carretes provenían de la compra, a finales del año pasado, de la liquidación de la Llibreria Güell de Tàrrega. Dicha librería, fundada a finales del siglo XIX o principios del XX en la calle Santa Ana número 7, había cerrado diez años antes trasladando en aquel entonces todas sus existencias restantes a un almacén. Entre esas existencias, además de estos carretes Negra, había algún otro material de fotografía y cine.

— ¿Cómo han sido conservados los carretes? — pregunté.
— No tengo información sobre ello — contestó Josep Estefanell, mánager de GestAntic.
— Entonces, ¿qué garantías me ofreces?
— Ninguna. Vendo los carretes como elemento de exposición, algo puramente decorativo — terminó asegurándome el vendedor catalán.

Viendo el asunto, decidí intentar rebajar algo el precio del conjunto. No es que fuera demasiado caro, pero dado que era poco menos que apostar a rojo o negro, pensé que cuanto menos pagase, menos dinero corría el riesgo de malgastar. No fue una negociación complicada, y en dos mensajes llegamos a un acuerdo final por el lote completo.

Hay que decir que Josep se ha portado muy bien en todo momento, dando un trato excelente durante y después de la venta y que el envío ha sido muy rápido y cuidado. Al final, todo ha salido a pedir de boca.

Los carretes llegaron ayer, apenas un día después del pago por el lote. Tras comprobar que todo estaba en orden, abrí una de las cajitas para comprobar un detalle: el formato de la película, a pesar de ser el normal de 35mm, venía etiquetado como “635-20”. Este hecho había provocado que, en un momento de la negociación primera con el vendedor del lote, éste me preguntara en qué cámara pensaba montar la película, ya que él creía que era un formato especial, diferente al 35mm habitual. La verdad es que me hizo dudar y, aunque ya había pagado yo los carretes, tuve la oportunidad de devolverlos porque no me había fijado en que eran de este formato especial. Por suerte para mí —como más adelante podréis ver— no rechacé la compra y pensé que, total, por el importe que era, me la iba a jugar.

Bien, pues a pesar de el etiquetado —para mí— confuso, los carretes son de 35mm pero de 20 exposiciones solamente —de ahí, supongo, la denominación “635-20″— y cargan perfectamente en cualquier cámara de este formato.

Nada más abrir la cajita, uno se encuentra con un folleto informativo doblado y colocado al estilo medicamento. Esta hoja de instrucciones, algo que hoy en día ya no se ve, está impresa en papel de 60gr/m2, tiene el anverso a dos tintas —cyan y negro— y el reverso a una sola tinta —negro— y está doblada ocho veces.

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Hay algún otro detalle de lo que yo considero de calidad y que os comento a continuación.

Una vez retirada la hoja de instrucciones, nos encontramos con un canuto de cartón blanco fuerte y rígido, de 1,5 milímetros de grosor que sirve de camisa protectora para el carrete.

También hay una lámina de papel opaco negro —tal y como se pueden ver hoy en día los rollos de película en formato 120— cubriendo el principio de la película.

Sin embargo, lo principal para mí es que quiero estos carretes para fotografiar y no para exponerlos como algo clásico y muestra de cómo se trabajaba en la Barcelona industrial de los años 60 del siglo pasado, representando indudablemente un tiempo de fotografía en España; lo principal, digo, era comprobar si la película estaba en un mínimo buen estado o, por contra, si no iba a servir para nada.

Para ello, subí a la terraza de casa y disparé unas cuantas fotos sin ninguna intención concreta: necesitaba algo en el negativo para revelarlo. Con cinco o seis exposiciones tuve bastante.

El principal problema ahora estaba en decidir qué revelador utilizar y el tiempo de revelado, ya que, como era de esperar, para esta película no existe tabla de tiempos, temperaturas y diluciones. En un primer momento pensé en utilizar D-76 por su universalidad y excelente rendimiento general, pero finalmente me decidí por el HC-110 por esa excelente capacidad anti-fog que se le atribuye. Así pues, primera duda fuera. Además, pensé en la dilución B (1+31) para no andarme con tonterías. Dos temas resueltos.

Me enfrentaba ahora al tema del tiempo de revelado, paso crítico sin duda.

En un primer momento, dado que se atribuye a Negra la fabricación bajo su marca de película Agfa APX en sus últimos años de producción, busqué tiempos de revelado para esa película, no para usarlos directamente sino como posible referencia. En cualquier caso, yo ya sabía que estaba obligado a estimar —al menos en un primer intento— los tiempos de revelado usando el método de la gota. Bien, pues este método me dio un primer tiempo de revelado de 4 minutos para una temperatura de 20 grados —notar que para la Agfa APX 100, con HC-110 en dilución B y a temperatura de 20º grados, el tiempo de revelado es de 7 minutos—.

Negra Pan NP21 ISO 100, HC-110 dilución B (1+31), 20ºC, 4 minutos

En el cuarto oscuro abrí la cámara, mi Nikon FM10, y corté la película para extraer la que ya estaba expuesta. Luego volví a unir la película restante en el carrete a la rueda en la cámara que carga la película; así puedo terminar de exponer el carrete. El trozo cortado lo introduje en la espiral, y la espiral en el tanque para revelarlo.

Con todos los datos del revelado ya resueltos y los líquidos preparados, revelé, fijé y lavé la película.

He de decir que la Negra Pan funciona. Y lo hace, a mi entender, suficientemente bien. Quizás esos 4 minutos son un tiempo algo corto de revelado, así que en el siguiente revelado ampliaré el tiempo a 5 minutos a ver qué ocurre. Ya os enseñaré más adelante algún resultado.

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