Fotografía tradicional y personal

Ektar vs. Heliar

Hola a todas y todos de nuevo.

Hace poco más de medio año que ya no hago ninguna prueba con ningún revelador. Por si no os acordáis o no lo sabéis, a principios de Abril publiqué un par de placas expuestas sobre Agfa APX 100 y reveladas con el revelador de Barry Thornton y ellas tuvieron el honor de ser las últimas antes de empezar a probar, primero, y a revelar, ya convencido y más en serio, con Pyrocat-HD. Fascinado devoto a este revelador y a su liturgia, desde entonces no he sentido la necesidad de seguir probando reveladores y los libros o catálogos que en algún momento compré, llenos de fórmulas y explicaciones químicas, han empezado a ocupar posiciones más laterales en mi pequeña librería técnica.

Con la ausencia de esa inquietud cesó la actividad que más me había movido hasta el momento en la fotografía química; más incluso que el conseguir fotografías finales en el cuarto oscuro, en un claro error de planteamiento, muy propio de aprendiz desorientado. Sin embargo, desde entonces, me siento terriblemente atraído por los objetivos y la forma en que estos captan y transforman la luz que conducen hasta la película. Fruto de esta atracción y de pensar sobre ello he llegado a la convicción íntima de que el objetivo es, sin duda ninguna para mí, la parte más importante de decidir a la hora de tomar una foto —evidentemente, cuando ninguno de los otros factores intervinientes en la exposición distorsiona de manera significativa el desenlace—, siendo uno de los pilares básicos sobre los que se asienta ese resultado tan esperado que es la fotografía física.

Siguiendo pues con la línea de la reciente entrada «Dallmeyer vs. Heliar», y a la que no le veo tampoco mucho más recorrido, pues soy un lego total en el conocimiento básico de la óptica y su aplicación en la Fotografía, hoy quiero compartir con vosotros las imágenes que demuestran cómo rinde otro aparato, el «Commercial Ektar» de Kodak, comparado gráficamente con el Heliar.

Haciendo un poco de historia, si bien hasta 1914 los objetivos que montaban las cámaras Kodak eran fabricados por terceros, a partir de aquella fecha el fabricante de Rochester empezó a incorprar mecanismos del tipo Anastigmat fabricados por él mismo en sus cámaras. La denominación «Ektar», que aparece sobre 1940, en los objetivos se refiere a la calidad que se pretendía para ellos y no está ligada en ningún modo al diseño óptico de dicho ingenio. Por ejemplo, los Kodak Ektar de 105mm. y abertura f/3.7 tienen un engaste de tipo Heliar (cinco elementos en tres grupos) mientras que los artilugios que ocupan esta entrada, los Eastman Ektar —o Commercial Ektar, como pasaron a denominarse en algún momento más adelante— tienen un encaje de tipo Tessar (cuatro elementos en tres grupos).

Los Eastman Ektar en concreto, son instrumentos pensados en su concepción para fotografía profesional en color en cámaras de 5×7 y 8×10 pulgadas y para corregir la aberración cromática lateral del color, sin olvidar, por supuesto, la calidad excelente del conjunto. Según el sitio web de Camerapedia, «cada obetivo era probado comprobando que daba el registro exacto en la imagen formada para cada uno de los tres colores primarios» —ya sabéis que dada una distancia focal determinada, los tres colores primarios (rojo, verde y azul) rinden aproximadamente esa distancia focal y que para que [la distancia focal] sea exactamente la misma hay que corregir el conjunto, bien mediante el diseño de las lentes, bien mediante los recubrimientos que se aplican sobre éstas—.

Hay bastante información interesante relativa a los objetivos Kodak en la citada página de Camerapedia, web que os invito a consultar para conocer la historia de otros muchos dispositivos fabricados por Kodak desde la década de los años 30 hasta mediados los años 60.

Las imágenes que siguen a continuación y que os muestro para que, igual que en la entrada anterior, podáis comparar y extraer vuestras propias conclusiones sobre cómo rinden los objetivos, no son mías. Su autor es Ari Tapiero, un fotógrafo profesional de Canadá, con un buen y atractivo catálogo sobre su trabajo que podéis ver en su blog.

En orden a las características técnicas de las tomas, deciros que la película utilizada es Ilford FP4+ (PDF, en inglés) y el revelador es Kodak HC-110 (PDF, en inglés); ambas imágenes captadas sobre placas de 8×10 pulgadas diafragmando a f/16.

Espero de alguna manera os inciten y promuevan interesantes ideas.

Primero, vamos con el Kodak Ektar.

ektar commercial 12 large format lens
© Ari Tapiero

 

ektar 12 lens commercial large format
Commercial Ektar 12″
© Ari Tapiero

 

Al Heliar ya le conocéis de la entrada mencionada anteriormente. De hecho, ni tan siquiera cambia la distancia focal, 30cm., de este útil respecto al otro que ya os presenté, aunque este es un «Heliar» mientras el objetivo de la entrada anterior es un «Universal Heliar». La única diferencia entre ambos estriba en que el Universal Heliar tiene un elemento flotante que el usuario puede ajustar con el fin de evitar aberraciones esféricas, mientras el Heliar no da esta posibilidad. A nivel óptico, salvando la mencionada diferencia, son idénticos.

heliar 300 lens
© Ari Tapiero

 

heliar 300 lens
Heliar 300mm.
© Ari Tapiero

 

En mi opinión, este Ektar rinde estupendamente y es una fantástica opción para quien quiere un objetivo de hacer retratos, bien sea en color —faceta en la que es un artefacto muy bien pensado y resuelto—, bien sea en blanco y negro. El precio, además, barre a favor del Commercial Ektar. Otro factor que os puede hacer decidir es que, mientras el Heliar suele presentarse en formato de barril, el Ektar suele venir con rosca para trabajar junto a un obturador. En cualquier caso, la decisión final siempre es vuestra.

Gracias por estar ahí.

Objetivo Caltar II-E 210mm

Hola a todas y todos de nuevo.

Quiero presentaros hoy el último objetivo con el que me he hecho: un Caltar II-E 210mm cuya abertura máxima de diafragma corresponde a 1:6.8. Lo he comprado porque el 150mm. que tengo —el Ysar: un diseño Tessar fabricado por Rodenstock— se me asemeja algo corto para retratos y llevo tiempo pensando que otro objetivo con algo con más focal podría ser más adecuado. Aunque mi idea primera era tener un 240mm., éste se me ha puesto a tiro y, por precio y por estado de las lentes, he aprovechado la ocasión. Pero antes de presentarlo oficialmente en sociedad, dejadme hablaros un poquito de él.

Lo primero que puede atraer vuestra atención quizás sea la marca del objetivo: «Caltar». «Caltar» es una marca popular empleada por el suministrador de artículos para fotografía norteamericano Calumet Photo con el fin de ofrecer objetivos de contrastada calidad a un precio asequible. Calumet Photo no fabrica ya que es sólo un distribuidor; por esta razón, los objetivos que ofrecía —u ofrece, que no tengo muy claro si hablar en pasado o en presente— eran fabricados por terceros. La estrategia de Calumet tiene su pequeña historia, y hay un artículo de Mayo/Junio de 2003 escrito por Kerry Thalmañ y publicado en View Camera Magazine que describe esta historia de la marca, pero, a pesar de haberlo estado buscando, no he podido encontrarlo en línea para poder reseñar e incorporar la información más relevante que allí pudiera haber a esta entrada; ese escrito de Kerry Thalmañ es un texto de referencia.

En cualquier caso, y como idea genérica por si a alguien le intersa, «Caltar» incluía objetivos fabricados por Rodenstock, Schneider, Ilex o Komamura. Objetivos de gama más alta o más baja, pero siempre alta calidad a mejor precio para el público norteamericano.

El Caltar II-E es, en concreto, un objetivo fabricado por Rodenstock y que, bajo su nombre original, era vendido como «Geronar». Su diseño óptico básico es el de un Triplete de Cooke —tres lentes en tres grupos—, «el diseño más sencillo capaz de corregir las siete aberraciones de Seidel» (Optipedia, Triplets) y tiene un ángulo de cobertura de 60°, más o menos en línea con sus coetáneos de las mismas características básicas. Las lentes del Caltar/Geronar tienen multirecubrimientos y su círculo de imagen es de 242 mm., por lo que llega a cubrir con comodidad una placa de 5×7 pulgadas —cuya diagonal es de 218 mm.—. Chris Perez tiene una comparativa interesante en este enlace enfrentando seis objetivos normales con focal 210mm., uno de los cuales es el Geronar.

Inesperadamente y en contra de lo que uno pueda suponer, el Triplete de Cooke es un diseño de rabiosa actualidad a pesar de sus 120 años de vida. Muy en concreto, hay dos objetivos actuales de culto entre los leicanistas: el «MS Optical Super Triplet Perar 3.5/35» y el «MS Optical Perar 24mm f/4 Super Wide», pequeñas joyas de autor ensambladas completamente a mano en Japón por Sadayasu Miyazaki, artesano óptico que, además de fabricar las citadas piezas, también se dedica a reparar o modificar objetivos más comunes. A las famosas telemétricas alemanas, el Perar ofrece liviandad, discreción, un aire antiguo en sus resultados, excelente calidad y revalorización —sí, ya: es lo que hay—.

Este que sigue es el esquema óptico de un Triplete de Cooke

cooke triplet optic design diseno

 

Volviendo ya al Caltar, aquí lo véis desmontado, con el grupo trasero a la izquierda —sólo una lente— y el grupo delantero a la derecha.

caltar 210mm 6.8 triplete

 

Y aquí está una vez ya engastado en el obturador Compur —recientemente revisado y puesto a punto por Marc Nicolas— tamaño Copal 1 —otra de sus ventajas— y montado en una placa portaobjetivos Linhof, listo para ser utilizado próximamente.

caltar 210mm 6.8 triplete

 

Aunque parece que todo el mundo tiene muy claro que el Caltar como mejor rinde es cerrándolo hasta f/22, probaré qué tal desenfoque y nitidez da a f/6.8, esperando conseguir buenos retratos con él. Os mantendré informados.

Gracias por estar ahí.

Francesc Boix

Hola a todas y todos de nuevo.

Esta es una entrada muy escueta cuya única intención es la de incitar a la lectura de un artículo. Voy a ello.

A raíz de una búsqueda que no viene mucho al caso, me he encontrado con el relato que desde la página DateCuenta, un blog que pretende «dar importancia y difusión a problemáticas reales de colectivos que trabajan silenciosamente para mejorar los derechos humanos», según ellos mismos afirman en su sitio web, le han dedicado a Francesc Boix. Dicho relato va acompañado de un documental de una hora de duración aproximada que podéis ver al final de la citada página.

Francesc Boix

Resumiendo inmerecidamente mucho, Francesc Boix fue un barcelonés que desde los quince años se se sintió atraído por la fotografía y que, a raíz del periplo que se vio obligado a cumplir desde 1939 por causa de su militancia de izquierdas durante la guerra civil, estuvo haciendo fotos en diversos campos de refugiados o de concentración.

La fama, que no la importancia de su trabajo, le asaltó cuando declaró como testigo de la acusación —llevado por Francia— al haber conseguido ocultar buena parte de los negativos con los que trabajaba en el laboratorio fotográfico oficial del campo de concentración de Mauthausen-Gusen. Esta experiencia ha sido documentada en el libro de Benito Bermejo «Francesc Boix, el fotògraf de Mauthausen». En el sitio web de el archivo fotográfico del Museu d’Història de Catalunya hay una mínima representación de imágenes tomadas por él.

Mi intensa recomendación es que leais el artículo de DateCuenta.

Gracias por estar ahí.

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