Fotografía tradicional y personal

Dallmeyer vs. Heliar

Hola de nuevo a todas y todos.

Recuerdo cuando hace algún tiempo, quizás dos o tres años atrás, comenté en la tertulia de café que tenemos de tanto en tanto en la gasolinera, Antonio Sánchez, Manolo Portillo y yo, que me había surgido la idea de comprarme una cámara de Gran Formato, mi amigo Manolo me vino a decir que ese tipo de cámaras de placas son mayormente útiles para fotografía arquitectónica y otras disciplinas técnicas necesitadas que los planos del objetivo y/o de la película pudieran bascular y/o desplazarse.

También recuerdo que yo le argumenté en aquel momento con la reserva de quien no lo tiene muy claro por falta de experiencia que una cámara de Gran Formato debía ser —por entonces no lo sabía, aunque lo intuía— una maravillosa herramienta para realizar magníficos retratos, algo que Manolo, de implícita manera, rechazó de llano.

Bueno, yo sigo aún en las mismas trece que entonces: estoy plenamente convencido que una cámara de 4×5 pulgadas es una magnífica herramienta para inmortalizar a las personas que quieren posar frente a ella. Sin haber conseguido todavía la técnica y la experiencia necesarias, hago mis pinitos, pensando en los parámetros de la toma y peleando con las posibilidades de la Linhof III, y algún día no muy lejano espero dar a Manolo un argumento de primera mano que ponga en tela de juicio sus teorías.

Particularidades mías al margen, lo que sí es cierto —algo que en aquella tertulia de café obvié por desconocimiento— es que el objetivo que se quiera utilizar para el retrato es, con toda probabilidad, cien veces más importante que la propia cámara o que la película que usamos de respaldo para la imagen.

Si alguien es usuario de este tipo de cámaras tan especial, posiblemente conocerá que hay diversos tipos de objetivos y que entre ellos tienen marcadas diferencias a la hora de transportar la luz hasta el clisé. Es más, como las cámaras de Gran Formato tienen, en algunos casos, más de cien años —y en muchos otros más de cincuenta—, los objetivos que se pueden utilizar con ellas simbolizan aquello que en alguna época pretérita pudo ser un estándar en la representación de imágenes siendo, por tanto, una maravillosa manera de empapar las fotografías contemporáneas de aires lejanos casi olvidados de otros tiempos.

Vaya por delante mi sufrimiento en íntimo silencio al no tener ninguno de los dos objetivos de los que os voy a hablar a continuación. Tambien sabed que ambos son para mí objetos de imprudente, oscuro y húmedo deseo —el uno un poquito más que el otro— y que ardo en intensos y negros anhelos de poseer uno.

Los dos retratos que podéis contemplar más abajo y que pretenden ser una buena muestra del encanto que transmiten estos delicados objetivos están hechos por czbrutiron, un forero de «Large Format Photography Forum» residente en Pekín, China. Os invito a bucear por la red buscando otras imágenes tomadas con ellos.


El primer objetivo del cual os quiero hablar —mi soñado favorito— es un Dallmeyer 3B y su sitio de referencia, en mi opinión, es «The Dallmeyer Archive», lugar donde hay mucha información basada en los catálogos que, en inglés y en formato PDF, uno se puede descargar libremente.

De manera muy simplificada, la siguiente tabla explica la relación entre el nombre del objetivo, el tamaño máximo de placa para el que está recomendado ese objetivo y su distancia focal.

dallmeyer table tabla large format gran formato

 

Los objetivos Dallmeyer, fabricados en Inglaterra a finales del siglo XIX, gozan de una gran reputación. Hay varias líneas de objetivos, desde los «Portrait Lenses» hasta los «Wide-Angle Landscape Lens», pasando por los «Portrait and Group Lenses», los «Rapid Rectilinear Lens» o los «Triple Achromatic Lens». El que sigue es un 3B, un portrait lens.

dallmeyer 3B 8x10 large format gran formato shanghai

dallmeyer 3B 8x10 large format gran formato shanghai
© czbrutiron

 

El segundo objetivo es un Heliar y su sitio de referencia es la sección en «Antique & Classic Cameras». Los Heliar son en sí una línea propia de objetivos fabricados a partir de 1900, año de su primera patente. A diferencia de los Dallmeyer, que es el nombre del fabricante, «Heliar» ha quedado establecido como la denominación de un esquema óptico propio, un triplete evolucionado, de resultados fotogénicos asombrosos. El que os enlazo a continuación, es un Heliar 30 cm.

Heliar 300 8x10 large format gran formato shanghai

heliar 300 8x10 large format gran formato shanghai
© czbrutiron

 

De las fotografías de czbrutiron que os he mostrado, hay un par de detalles que me han llamado la atención.

El primer detalle es imparcial, y se refiere a que hay películas Shanghai más allá de formato medio, algo que desconocía hasta hace muy poco. En concreto, las que véis son placas de 8×10 pulgadas, pero Shanghai fabrica placas en cinco tamaños diferentes: 4×5, 5×7, 8×10, 4×10 y 11×14 pulgadas —me gustaría poner enlaces a algún sitio en el que estas placas de Shanghai estén a la venta, pero por ahora me ha sido imposible encontrar esos enlaces—. Las de 4×5, junto a los rollos de formato medio, son fáciles de encontrar a través de internet. Las medidas 5×7 y 8×10 suceden con cierta frecuencia si se busca sin prisa, pero las otras medidas, las panorámicas, no.

El segundo detalle —y éste es subjetivo— es el desenfoque tan delicado y bonito que produce el Dallmeyer 3B, algo que me ha sorprendido ya que no había encontrado para mi gusto nada mejor que el Heliar hasta ahora.

Sé que al no tener ninguno de los dos objetivos esta comparativa queda muy en el aire y que, quizás, no corresponda al parecer un poco a distancia, pero he creído que como punto de partida para conocer muy básicamente dos excelentes piezas ópticas, tenía su aquél.

Gracias por leer.

Fijador con endurecedor

Hola a todas y todos de nuevo.

Debido a que en el proceso de revelado inverso para película de blanco y negro es prácticamente imprescindible el tratamiento final del negativo con fijador endurecedor a fin de asegurar la mejor conservación posible, y dado que he encontrado en ese proceso algo que me atrae mucho y espero conseguir con él buenos resultados, finalmente me he decidido a preparar en casa fijador con endurecedor.

A la hora de informarme sobre cómo preparar este tipo de fijador supervitaminado —hasta ahora yo sólo preparaba fijador a secas, obviando la parte del endurecedor—, consulté tres de los libros versados en formulaciones sobre reveladores, viradores y demás que atesoro en mi todavía breve librería fotográfica: el «The British Journal Photographic Almanac» (1937), el «Formulas for Photographic Use», de Agfa (1938) y el «Elementary Photographic Chemistry», de Kodak (1939). Como podéis ver, dos renombrados grandes éxitos y un Premio Planeta, todos ellos superventas el año pasado.

Pero a la hora de leer en cada uno de los libros las recetas de los fijadores y de empezar a anotar lo imprescindible, es un verdadero lío convertir las cantidades necesarias de cada elemento químico que hay en las formulaciones a un número que podamos entender y trabajar con sencillez y normalidad, ya que uno encuentra diluciones extrañas —propias de otra época, imagino—, onzas, galones, gramos, granos, libras, avoirdupois… Es por ello que he elaborado una tabla —me temo que, quizás, sujeta a ligero error por todo el jaleo de números— para intentar simplificar y unificar, homogeneizando todos los datos y presentándolos tal y como véis un poco más abajo. De esta manera, cualquiera que quiera consultar no tendrá que traducir sistemas métricos ajenos y/o en desuso. Espero haber acertado con la decisión.

fijador endurecedor tabla comparativa Agfa 201 Kodak F-53

 

Hay cosas que llaman la atención de forma muy evidente. Para empezar, la cantidad de Tiosulfato es básicamente igual en los tres casos y, también por tres veces, la relación entre Sodio Sulfito y Potasio Alumbre es de uno a uno. Pero las similitudes se terminan ahí.

La fórmula de Agfa, por cantidades, tiene su traslación hoy en día en el conocido F6a que añade el Sodio Metaborato a todo lo nombrado. Las fórmulas del British Journal y de Kodak, sin embargo, contienen una cantidad de aditivos relativamente más bajas.

Estas son mis notas para la preparación y un somero cálculo del precio por litro del fijador, que sale sobre los cuarenta céntimos de euro por litro —observaréis que no está incluído el Tiosulfato, pero es que no tengo precio actualizado de él—.

fijador endurecedor notas precio

 

La preparación de este fijador es muy sencilla, no tiene secreto alguno y se puede realizar casi sin calentar el agua ya que los químicos se diluyen muy bien. Lo que sí recomiendan —y yo no puedo ni afirmar ni negar, pues no he hecho pruebas ni tengo conocimientos para ello— es que se deben hacer dos diluciones en un primer momento independientes, una con el Tiosulfato y otra con todo lo demás, que se deben mezclar al final. Yo lo hice así y no ha habido nada que reseñar.

Y estos son los artistas invitados a la fiesta de preparar fijador; ellos son los responsables que el fijador adquiera la capacidad de endurecer la gelatina. El Ácido Acético tiene un olor muy fuerte, como de vinagre concentrado, y hay que tener cuidado con los vapores tan penetrantes que desprende; es un olor muy característico que os recordará a algunos reveladores comerciales. Del Potasio Alumbre hay dos calidades de presentación: el «grano fino farma», más fino y algo más caro, y el «PCH grueso», de grano grueso y algo más barato. Cualquiera de los dos os vale.

Recordad de tomar las precauciones básicas, como siempre.

fijador endurecedor quimicos potasio alumbre acido acetico glacial

 

Mezclando el fijador, hay un aumento de turbidez que no debe espantar a quien por primera vez se implica. A los cuatro o cinco minutos de haber terminado de preparar, lo que aparentaba ser un líquido feo y lechoso, queda convertido en algo prácticamente transparente.

fijador endurecedor comparativa turbidez

 

Una vez todo amalgamado, cada cosa en su botella correspondientemente etiquetada, me dispongo a iniciar el proceso de revelado inverso. Esta es la foto de familia justo antes de ponerme en faena. Los resultados de ese proceso, las diapositivas que de él obtuve, son harina de otro costal.

fijador endurecedor quimicos revelado inverso b&n b&w

 

Y finalmente os dejo una fotografía de la página del «Formulas for Photographic Use» de Agfa Ansco Corporation que, en su edición de 1938 y antes propiedad de Camera and Frame Shop —una tienda ubicada en el número 61 de la Central Street (ahora ocupado, parece ser, por una cafetería Starbucks) y de la que la última noticia que he encontrado en internet data de 1961—, Wellesley, Massachusets, tengo yo.

Si os fijáis en los agujeritos que se aprecian en la parte superior de las páginas, alli donde se superponen los nervios de las hojas de este catálogo plegado en cuartos, denotan que lo que tengo es un índice de fijadores, reveladores, viradores, etc. para su trashojado en la tienda. Una argolla a través de estos ojales servía para tener a disposición y consulta de los clientes el registro.

fijador endurecedor notas Agfa 201

 

En resumen, mi opinión es que vale la pena que os liéis la manta a la cabeza y preparéis vosotros mismos el fijador en casa. Es tremendamente barato, sencillo y con un riesgo químico muy bajo. Asimismo, agradeceréis el control total que váis a tener sobre el fijado de vuestros negativos o copias.

Algunas otras entradas que igual te interesa leer

Gracias por estar ahí.

Tanque de revelado CombiPlan

Hmmmm… ¿Qué hay de nuevo, viejos?

Hace unos días, repasando mentalmente las entradas que había en este blog, caí en la cuenta que nunca antes había escrito nada sobre el tanque de revelado que utilizo para placas de 4×5 pulgadas: el HP CombiPlan. Dejadme que os cuente un poco.

De los varios posibles métodos de revelado para placas, el tanque es sólo uno más; así como para formatos de película más pequeños casi no se emplea otro método, para placas uno puede servirse de un tanque de revelado —hay varios formatos y materiales—, de una bandeja de las que se dedican para imprimir papel en el cuarto oscuro —si es el caso, no olvidéis poner la emulsión de la película hacia arriba; éste es un método recomendado y utilizado por famosos fotógrafos de hace cincuenta años—, de tubos BTZS —un sistema cargado de lógica y sencillez pero que requiere tiempo, cariño y estar mucho por el procesado, algo que parece estar en disonancia con los tiempos que corren— o de una aparatosa y costosa procesadora Jobo.

Por explicarlo muy rápido, el que para procesar placas se suelan utilizar otros métodos que los sencillos tanques de los formatos menores se debe principalmente al excesivo tiempo necesario para llenar de líquido el tanque, hecho que puede provocar una gran diferencia en el revelado entre un extremo de la placa —el primero que recibe el líquido— y su opuesto —el último que recibe el líquido—.

Pero a mi modo de ver, para 4×5 pulgadas el tanque es aún una buena herramienta de trabajo; incluso en color, donde los tiempos de los diferentes pasos suelen ser casi siempre cortos y las diferencias de tiempo pueden ser difíciles de resolver. Por ello decidí rescatar las fotos de mi tanque HP CombiPlan que subí hace bastante tiempo al foro en el que antes participaba y escribía, copiar los datos que pudieran haber allí y pegar todo ese conjunto de información aquí, modificando, actualizando o ampliando el texto en lo que pudiese.

Afortunadamente las fotos sí estaban, por lo que ha sido cuestión de ponerme a redactar las notas que podéis leer seguidamente y en las que intento explicar algo del propio tanque y algo de mi experiencia con él.

tanque CombiPlan 4x5

tanque tank combiplan 4x5

tanque tank combiplan 4x5

 

El robusto cuerpo rectangular del tanque y las válvulas superior —en la tapa— e inferior —a pie de tanque para evacuar los líquidos— están hechos de acrilonitrilo butadieno estireno (ABS), mientras que la tapa es mucho más flexible, como por otra parte es lógico ya que debe adaptarse al perímetro de la boca del tanque haciendo las veces de tapa y junta. El portaplacas —en la tercera imagen; ajustable para 4×5 pulgadas y 9×12 centímetros, además de otro tamaño aún más pequeño que no he identificado (de aquí precisamente, de su capacidad para aceptar varias medidas en un sólo tanque, viene el nombre de «Combi»)—, desmontable en su totalidad, y las guías para cargar la película en la oscuridad —pie de la primera foto, entre el portaplacas y las válvulas— son de un material plástico mucho más sencillo aunque igual de ligero.

A la hora de trabajar, hay dos sistemas para conjugar el llenar el tanque de líquidos con el introducir la película ya cargada en el portaplacas: una, vertiendo el líquido a través del embudo dentro del tanque cerrado con la película cargada en su interior —líquidos sobre película— y dos, en la oscuridad, con el tanque lleno de revelador y abierto, introducir el portaplacas cargado dentro del tanque —película sobre líquidos—; luego se cierra éste y ya se puede manipular con normalidad a la luz del día.

Según lo que he leído por internet, parece que es común a todos el tardar entre veinticinco y treinta segundos en llenar el tanque si se utiliza el sistema del embudo y unos quince segundos en vaciarlo —paso y modo ineludible—. Por ello, el tanque CombiPlan no es adecuado para revelados cortos, ya que el tiempo de llenado y vaciado supondrían una buena parte del tiempo total de procesado y acabaríamos teniendo un revelado con resultados desiguales en la finalización de las placas.

Por lo demás, es difícil encontrar algún usuario insatisfecho y el CombiPlan, idéntico en cualquiera de sus modalidades a lo largo de su historia, es una herramienta excelente para el procesado de placas de 4×5 pulgadas: un útil altamente recomendable.

La historia que sigue a continuación es un resumen de varios mensajes que, glosados a través de internet, narran el ir y venir de estos tanques, sus moldes y su nombre comercial.

Sin entrar en muchos detalles, el tanque CombiPlan fue ideado por un tal Krause en Alemania, un señor aficionado a la fotografía tanto en placas como en 35 mm. o en formato medio, con la idea de tener un método para poder procesar sus fotos. Tal método lo desarrolló en el sótano de su casa —Steve Jobs no fue tan pionero en según qué cosas— allá por los años 40 del pasado siglo XX. En algún momento más tarde, Krause vendió su sistema a Gepe, quien lo mantuvo hasta 1979. En ese año, Gepe cambió de distribuidor de sus productos para Estados Unidos, siendo Braun el elegido. Pero resulta que Braun ya distribuía Paterson, por lo que para no provocar un conclicto de representados Braun decidió no llevar el sistema Combina a Estados Unidos —todo y que era más completo que el de Paterson—. Como consecuencia y como oportunidad de mercado, Gepe vendió entonces el sistema Combina a HP Marketing Corp., quien trasladó la producción de los tanques a sus instalaciones en Newark, Nueva Jersey, en 1983. Al poco se dieron cuenta que el sistema europeo de moldes de Combina no les valía —problemas de fabricación— y que era más costoso adaptarlo que… devolver la confección de nuevo a Gepe en Suecia. Esa producción ya de vuelta en Europa, sin embargo, apenas duró un par de años ya que, según se dice, alrededor de 1985 cesó definitivamente la producción y los moldes fueron destruidos.

Eso sí: el nombre comercial de «Combi-Plan» no cambió nunca desde que Krause lo bautizara de tal modo a pesar de semejante periplo.

A continuación, os dejo un díptico de hace algún tiempo editado por Linhof —deduzco yo— y dedicado a la familia de tanques para revelar fabricados por HP Combina en Suecia. El catálogo está ordenado de la primera página a la cuarta.

linhof combi plan HP combina tanque tank
linhof combi plan HP combina tanque tank        linhof combi plan HP combina tanque tank
linhof combi plan HP combina tanque tank

 

El tanque Paterson Orbital es otra opción que, si bien consume mucho menos líquido para procesar —dicen que puede trabajar con sólo 100 ml.—, cuesta de encontrar. Es también un producto descatalogado desde hace años. Yo nunca lo he tenido, por lo que no puedo asegurar qué tal es.

    

Por si os apetece leer algo más desde otro punto de vista, en este enlace hay un resumen bastante bien planteado de métodos para procesar placas de 4×5 pulgadas.

Espero os haya interesado de alguna manera.

Gracias por leer.

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